Para que el resultado final fuera tan amplio lo ayudaron los permanentes errores defensivos del equipo colombiano, que culminaron con el cuarto gol de Palermo cuando un defensor le entregó la pelota al arquero, y éste, en lugar de rechazar, le entregó la pelota al delantero de Boca.
Sin una demostración de fútbol pulido, pero con mucha autoridad, Boca clasificó a los cuartos de final, donde tendrá como rival a las Chivas de Guadalajara, definiendo el último partido en la Bombonera.
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