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El partido fue emotivo por las alternativas en el marcador, aunque discreto en el nivel de juego. Los goles fueron marcando la temperatura de un partido que no tuvo grandes figuras.
Las dos primeras llegadas terminaron en gol: por un lado, Schiavi se anticipó a los defensores de Banfield para tocar con sutileza y poner el uno a cero; y por el otro, Jesús Dátolo (de lo mejor de la cancha) ejecutó un tiro libre con «malicia», como dicen los italianos, y sorprendió a Abbondanzieri tapado por Azconzábal.
Desde allí hasta el final de la etapa, fue una lucha más parecida al catch que al fútbol, sin jugadas de gol, pero con mucho fervor donde San Martín y Buján superaban a Gago y Cagna.
El segundo tiempo comenzó como el primero, con goles: primero, un taco de Barijho (que pidió disculpas a la tribuna de Boca y declaró después sus deseos de volver) y después, una sutil definición de Esteban Buján por sobre la cabeza de Abbondanzieri les dio a los suplentes de Banfield una ventaja apreciable en el marcador. Descontó enseguida Guglielminpietro, poniéndole emoción al partido por lo incierto del resultado final. Después Boca intentó con todo (terminó jugando con cuatro delanteros con Barros Schelotto y Delgado sumándose a Palacio y Palermo), pero le faltó claridad para empatar.
Banfield se abroqueló en defensa y aguantó las embestidas de Boca y terminó festejando una victoria que hasta para ellos fue inesperada. Boca desperdició una buena oportunidad de acercarse a los punteros y lo puede lamentar al final de la temporada.
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