Boca volvió a perder y Gimnasia da pelea

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Gimnasia y Esgrima La Plata derrotó a Boca con un golazo del colombiano Marco Pérez de chilena, y le mete presión a Racing en su lucha por abandonar la Promoción. Por su parte, los conducidos por Roberto Pompei, continúan con su mala racha y no pueden salir de los últimos puestos de la tabla.

Los dirigidos por Cocca sueñan a partir de este resultado con salvar la categoría y seguir jugando la próxima temporada en Primera, en tanto que en Boca todo parece haber vuelto a la "normalidad de este torneo, exponiendo una defensa frágil, sobre todo en el segundo tiempo y un medio juego sin peso, donde se extrañó en demasía al estratega del equipo, Juan Román Riquelme, ausente por una lesión en su rodilla.

Desde el arranque Gimnasia demostró que sabía para qué y por qué estaba en la cancha. Dejó en claro que no estaba dispuesto a regalar nada y tomando precauciones, se le paró a Boca dispuesto a pelearle la zona de gestación y, si la situación lo permitía, buscar el área de Javier García.

Hernán Encina, Luciano Aued y Sebastián Romero, se encargaron de "cortar el circuito de conexión de los de Pompei. Cristian Erbes naufragaba en el medio sin claridad, Federico Insúa no lograba hacer pie arrastrando un tirón en la ingle y de esta manera la pelota no llegaba clara arriba, donde Nicolás Gaitán y Martín Palermo exhibían impotencia de un ataque insulso.

Por contrapartida Gimnasia llegaba con el simple argumento de abrir la cancha y buscar, a partir de la velocidad de Pérez o Romero, el corazón del área donde los desaciertos defensivos visitantes se hacían cada vez más evidentes. Y si el final del primer tiempo los llevó a los vestuarios sin abrir el marcador, fue solamente porque los delanteros locales no tuvieron precisión a la hora de definir.

Con el comienzo de la segunda etapa, todo lo que se había insinuado en la primera, se fue acentuando. Gimnasia se hizo más fino a la hora de armar la ofensiva y Boca se fue desdibujando cada vez más en el fondo. Todo muy parecido a lo que pasaba antes del encuentro con Arsenal.

A los 13 llegó el golazo de Pérez, pero no fue la única alternativa de conversión que tuvieron los locales. Es más, si Denis Stracqualursi, el mismo Romero o Fabián Rinaudo, hubieran estado un poco más ajustados, la diferencia en el marcador hubiera sido más abultada.

Probó Pompei con el ingreso de Guillermo Marino primero y Pablo Mouche después, pero si bien Gary Medel no había sido gravitante en el medio, su ausencia le quitó a Boca recuperación y entonces se hizo más difícil que el balón llegase arriba claro como para generar peligro cierto.

Aún así un cabezazo de Marino en el palo, un penal no cobrado a Gaitán y un par de revolcones de Gastón Sessa, dejaron la sensación de que Boca pudo merecer la igualdad, pero sólo fue sensación, porque Gimnasia mantuvo en todo momento la supremacía y la tranquilidad necesaria como para sostener la victoria.

Los platenses sueñan de la mano de este triunfo y del empate de Central y sustenta su sueño con una estructura sin derroches, pero lo suficientemente sólida como para alimentar la esperanza.

Boca retomó el camino de la intrascendencia, de los desaciertos defensivos y la orfandad
ofensiva, como si hubiesen gastado todo lo que tenían ante Arsenal o dilapidado sus energías en un conflicto estéril de entre semana. a.

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