Tuvieron que pasar más de diez años para que un argentino anotara su nombre entre los ganadores de un certamen sobre superficie de cemento. El último había sido Christian Miniussi, quien en noviembre de 1991 ganó el abierto de San Pablo. El partido fue parejo durante todo su desarrollo, pues el tailandés no se entregó nunca e incluso estuvo a un paso de forzar un tercer y definitivo set. Sin embargo, Cañas hizo pesar su mayor experiencia y su potente juego de ataque para volcar finalmente el resultado a su favor.
Srichaphan entró en el torneo a último momento en reemplazo del español Sergi Bruguera (afectado de una infección viral) y, para llegar a la final, dejó en el camino a jugadores experimentados como el bielorruso Max Minryi y el sueco Thomas Johansson.
«Empezar el año con un título y en cancha de cemento es realmente increíble. Se lo dedico a mi país y a la gente, porque no está pasando un buen momento. La situación es complicada, pero vamos a salir adelante», se ilusionó Cañas al final del encuentro.
Sobre el partido, el argentino reconoció que todo salió como lo planificamos, y por suerte, ahora puedo festejar y prepararme con más ganas para Australia».
Dejá tu comentario