18 de abril 2001 - 00:00

Cayó San Lorenzo y sube el suspenso

Este San Lorenzo está condenado a padecer, a sufrir cada partido hasta el final. Sin embargo nadie podrá cargarle las tintas a su desempeño. Que no fue bueno, pero por necesidad, o por actitud natural no fue menos que los «intempestivos» jugadores de Deportes Concepción, a pesar de lo que diga ese 3 a 2 final en favor de los chilenos. Lo cierto fue que el equipo argentino empezó mejor y terminó con grandes deficiencias, imprecisiones y dudas. Ahora debe ganarle a Nacional de Montevideo en el Nuevo Gasómetro para clasificar.

Sin embargo, entre sus propios errores y los del árbitro boliviano tuvo que trabajar mucho más de lo que seguramente pensó el técnico Pellegrini. Un claro penal a Estévez (cuando se cumplía un minuto de juego), que el juez habrá pensado que era muy temprano como para pitar tamaña pena, y una pelota que sacó Bascur sobre la línea, que bien pudo haber traspuesto la franja de gol, pudieron tranquilizar a San Lorenzo.

A pesar de los nervios, de un andar con imprecisiones, dejando muchos espacios en la zona media, despreocupando en demasía su andamiaje defensivo, San Lorenzo se fue al ataque. Con el fatigoso andar de Leo Rodríguez, la penetración de Estévez por derecha (lo más efectivo) y la buscada de Abreu por lo alto siempre incursionó en área chilena con cierto peligro.

Con la entrada de Romagnoli por Santana, tampoco San Lorenzo encontró el camino, la salida ofensiva con panorama para desnivelar, pero siguió incursionando... Leo Rodríguez tuvo la posibilidad del empate, pero la pelota dio en el palo y Deportes Concepción se fue reordenando para el contraataque. Mucha gente en el medio: Pérez Donoso, Aravena, Cancino y Almendra encontraron surcos para unirse a Verdugo y Montecinos.

La lluvia favoreció además un juego de pelotas largas y remates de media distancia. En eso los chilenos -además-imponían mayor presencia. Por entonces, Saja tenía que demostrar sus dotes de arquero y Deportes Concepción se iba acomodando al triunfo, haciendo méritos para su justificación.

Y terminó como se presuponía: en escándalo. Trompadas, forcejeos y policías trenzados con jugadores. Lamentable.

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