Tuvo posibilidades de avanzar a octavos, pero falló en momentos clave en el inicio del segundo y el tercer set hasta sellar la derrota con una doble falta.
El paso de Ormaechea por Roland Garros fue de todos modos positivo para ella, ya que nunca antes había llegado a la tercera ronda de un torneo de Grand Slam.
En el balance global del tenis argentino, el torneo fue en cambio uno de los más pobres de la historia reciente: de los siete hombres en el cuadro principal, cuatro perdieron en primera ronda y los tres que avanzaron cayeron en segunda.
Con su presencia en la ronda de las últimas 32, Ormaechea marcó un pequeño hito estadístico para el tenis argentino: por primera vez desde 2002, cuando Clarisa Fernández fue semifinalista, el cuadro femenino mostró a una jugadora con mejores resultados que sus colegas masculinos.
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