Todos los países tienen sus clásicos deportivos que encienden la pasión de sus hinchas y mueven estructuras de cemento que parecen firmes ante el viento, pero débiles antes el agite y el palpitar del corazón de un hincha. Esos son los partidos que todos se mueren por vivir, y sobre todo, por ganar.
River Plate y Boca Juniors son dos equipos históricos con una rivalidad que se remonta al Siglo XX, cuando ambos compartían sede en el barrio de La Boca. Uno se quedó con el barrio, el otro con los colores. Y asiendo hoy, 28 de abril, fecha donde se vuelven a encontrar por el campeonato local, recordamos los partidos mas icónicos de este versus.
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Diez historias curiosas del Superclásico
La noche que se apagó en Wilde
El 2 de mayo de 1915 se vivió un partido inolvidable en el histórico estadio de Wilde, en el que Boca y River se midieron por la Copa Competencia. Boca se adelantó cuando, al minuto 38, Colla encontraba el fondo de la red. Sin embargo, apenas cuatro minutos más tarde, la respuesta llegó de River a través de García, que igualó el marcador.
Tras 90 minutos sin cambios, se jugó media hora extra sin lograr romper el empate. Lastimosamente, la oscuridad del horario forzó la suspensión del encuentro, a pesar de que el reglamento permitía extender el partido hasta tres horas. Finalmente, la definición se llevó a cabo una semana después, y River salió victorioso con un 4–2.
El gol que evitó la cárcel
El clásico del 19 de noviembre de 1933 se recuerda no solo por representar el primer triunfo de River en la época profesional, sino también por un episodio insólito protagonizado por Varallo, el goleador de Boca. Durante el encuentro, tras un choque con el defensor Basílico, quien tuvo que abandonar el partido a los 12 minutos del tiempo complementario, la tensión se disparó.
Al finalizar el partido, en medio de los festejos de la hinchada rival, la Policía irrumpió en el campo con la intención de detener a Varallo por agresión. La pronta intervención del árbitro José Bartolomé Macías impidió que la situación pasara a mayores.
El clásico al alba
El 5 de noviembre de 1939, en plena construcción de la Bombonera, Boca se vio obligado a recibir a River en la cancha de San Lorenzo. Debido a las altas temperaturas de la tarde, se decidió adelantar el partido a la mañana temprano. En este inusual horario, River sorprendió al imponerse por 2–1.
En aquel que sería el último clásico en el que Varallo pisó la cancha, abrió el tanteador, pero el visitante logró darle la vuelta al resultado gracias a un tiro libre de Blanco y el gol debut de Angel Labruna contra Boca.
Tormenta relámpago en el Monumental
La tarde del 26 de agosto de 1962, en el Monumental, Boca se adelantaba gracias a su icónico gol de Paulo Valentim mientras River parecía haber perdido el rumbo. No obstante, el juego dio un giro impresionante en el complemento: al minuto 6, Artime igualó con un tiro de cabeza.
En cuestión de instantes, el mismo Artime volvió a empujar la pelota debajo del arco para dar vuelta el partido, y a los 9 minutos, Delem completó una ráfaga de tres goles consecutivos desde 40 metros.
La fuga del balón
Durante 1964, se organizaron dos amistosos en el interior entre Boca y River. El primero, el 19 de abril en el Monumental, vio a Boca imponerse por un contundente 4–0. Tres días más tarde, en el estadio de Talleres de Córdoba, se disputó un encuentro marcado por la agresividad física, que vio la expulsión de Simeone, Marzolini y Delem.
A once minutos del final, ocurrió algo increíble: una pelota se desprendió hacia las tribunas y no regresó, aun después de los ruegos de los jugadores. La situación, agravada por la irrupción de hinchas en el campo, obligó a suspender el partido.
El Superclásico sin goles
El 16 de agosto de 1964 se disputó el primer Superclásico en la era profesional que terminó sin anotar: un 0–0 en el Monumental. Un encuentro poco inspirado y recordado por acciones violentas y la expulsión de tres jugadores: Cap y Cubilla en Boca, y Marzolini en River.
La tanda que cambió destinos
El 1 de agosto de 1970, en el marco de la Copa Ciudad de Rosario –donde también competían Central y Newell's–, River se adelantaba 2–0 con goles de Laraignée y Morete. Boca reaccionó, igualando el encuentro con goles de Cabrera y Suñé. Como era necesario definir un ganador, se optó por una tanda de penales, la primera entre estos dos gigantes.
Cada equipo asignó dos tiros, ejecutados por el mismo jugador. Oscar Mas convirtió sus dos intentos, mientras Suñé falló uno, haciendo que River avanzara a la final.
El debut de una leyenda
El 3 de febrero de 1974 es una fecha imborrable para Carlos María García Cambón, ya que fue su debut en Boca y logró anotarse cuatro goles contra River, estableciendo un récord que aún permanece.
En la primera jornada del Metropolitano, Boca se impuso por 5–2, y el delantero, recordando aquel mágico momento, comentó a Clarín: “hubo una ayuda divina”. Con el paso del tiempo, Cambón guardó este gran logro para que sus hijos lo sepan en su adolescencia.
La final navideña decisiva
El 22 de diciembre de 1976 se disputó una de las finales más decisivas del Nacional en la cancha de Racing, ante una multitud de casi 90 mil espectadores. Con el destino del partido aún por definirse en los 90 minutos reglamentarios y con la amenaza de llegar al alargue, Boca resolvió con un tiro libre ejecutado por Suñé, que mandó la pelota a un ángulo casi inalcanzable.
El partido de la pelota singular
El 6 de abril de 1986, en la Bombonera, River, ya consagrado campeón del torneo, visitó a Boca en un ambiente de altas temperaturas, pero el encuentro se recuerda por una inusual circunstancia: al minuto 30, en una jugada de tiro libre por la derecha ejecutada por Alfaro, Beto Alonso saltó para meter gol de cabeza.
Este se destacó porque se utilizó una pelota de color naranja, adoptada debido a que los papeles que tiraban algunos hinchas impedían ver la tradicional pelota blanca.
Bonus track: la final en Madrid
Tras un primer encuentro convulso en Buenos Aires, marcado por un ambiente picante en La Bombonera donde el Zeneize se fue ganando 2 a 1, la Conmebol optó por trasladar la revancha del Monumental a Madrid tras sucesos violentos contra el micro visitante.
Luego de mucha puja, el Santiago Bernabeu se transformó en la sede de la final de la Copa Libertadores 2018 el 9 de diciembre. Allí, en la capital española, River y Boca se enfrentaron en un duelo cargado de mística y adrenalina, que terminó con el millonario ganando con un global de 3 a 1 y sentenciando un título clave en la rivalidad.
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