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12 de marzo 2007 - 00:00

De la desazón a la alegría

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Una vez pasado el disgusto de aquel fatídico 8 de agosto de 2005, Guillermo Cañas regresó al circuito de la ATP. Para los argentinos fue como «el retorno del guerrero» por sus características personales y su forma aguerrida de entender el tenis: a pura transpiración.

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Volvió en el verano de 2006, en un torneo de exhibición en playa de Luanco superando a Nicolás almagro en la final. Sin embargo, regresó al circuito el 12 de setiembre del pasado año derrotando al venezolano Jonathan Medina Alvarez en el challenger de Belém (Brasil) y superando a cuatro brasileños llegó en la final para vencer a otro argentino: Carlos Berloq.

Inicia una etapa diferente, con otros bríos en los challenger de Quito, Medellín y Bogotá,siempre con suerte diversa, pero comienza a escalar posiciones. Sin embargo, Montevideo (con el triunfo ante Lapenti) y Buenos Aires (vence en la final a Vasallo Argüello y alcanza el puesto 162° en el ranking) marcan el punto de partida de su evolución constante. En Asunción le quita la final a brasileño Saretta y va a Moscú para jugar la Copa Davis. Lo de este año está aún fresco: la victoria ante Massú en la Copa Argentina y el triunfo en la exhibición ante Gaudio (aunque perdió la final con Acasuso). Sigue en San Pablo y lo llaman para integrar la nueva instancia de Davis, donde vence al austríaco Jurgen Melzer para poner su sello en el triunfo argentino. El resto lo lleva al puesto 63°, que mantiene en la actualidad. Claro, antes de dar otro gran salto tras este torneo.

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