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22 de junio 2011 - 09:10

De la mano de Neymar, Santos es el campeón de la Libertadores

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Neymar festeja el primer gol del partido. Fue la figura excluyente del nuevo Campeón de América.
Santos de Brasil se proclamó campeón de su tercera Copa Libertadores con una victoria por 2-1 sobre Peñarol de Uruguay, en una final con sabor añejo que se decidió por el talento de dos juveniles como Neymar y Danilo.

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La estrella de los locales Neymar abrió el camino de la victoria con un remate raso al inicio de la segunda mitad que sirvió para desmoronar la férrea defensa de Peñarol, que no había sufrido fisuras hasta entonces, y Danilo aumentó la cuenta de contraataque a los 68.

Peñarol encontró el descuento a los 79 con un gol en contra de Durval, tras un centro al área de Fabián Estoyanoff, que acababa de entrar en la cancha, pero este gol solitario fue insuficiente por el empate sin goles de la ida, jugada la semana pasada en Montevideo.

La primera mitad fue equilibrada y la visita pudo mantener controlado a Santos, que solo consiguió hacer valer su técnica a partir del momento en el que Neymar rompió la igualdad al comienzo de la segunda parte, en esta reedición de la final de la Libertadores de 1962, en la que los brasileños triunfaron de la mano de Pelé.

Santos impuso un ritmo rápido desde el comienzo para intentar acorralar a Peñarol, pero la formación uruguaya estuvo firme en el centro de la cancha y logró frenar a los brasileños con efectividad en prácticamente toda la primera mitad.

Paulo Henrique Ganso, clarividente en el reparto del juego, y Elano, inteligente en los
pases y en los desmarques, llevaban el peso del partido y fueron los únicos que consiguieron librarse de la presión en unos pocos momentos puntuales.

Con las manos atadas por el centro y sin profundidad por las bandas, Santos se encomendó a las jugadas de pelota parada y los tiros desde fuera del área, principalmente por medio de Elano, quien puso en apuros al arquero Sebastián Sosa en un par de ocasiones.

Al igual que en la ida, la disciplina y el buen posicionamiento de Peñarol fueron suficientes para ahogar a los creativos de Santos y para aislar a Neymar, que se veía obligado a salir hasta la banda izquierda para recibir pases.

El equilibrio se rompió en el primer minuto de la segunda parte, en un remate rasante de Neymar después de una asistencia de Arouca, que dejó atrás a toda la zaga uruguaya con un brillante zigzag.

El gol volvió las tornas: le obligó a Peñarol a tomar la iniciativa y le invitó a Santos a tocar con más tranquilidad, a alargar las posesiones sin apresurarse tanto y a aguardar los contraataques que concedían los uruguayos al volcarse al ataque.

Peñarol buscaba en profundidad a Alejandro Martinuccio, que con su velocidad fue el más peligroso del equipo uruguayo en todo el partido, pero no pudo inquietar al arquero Rafael.

Cuando la visita estaba instalada más cerca del área brasileña, hacia la mitad de la segunda parte, llegó el contragolpe letal que sepultó la final, con un disparo ajustado al poste del lateral Danilo.

Fue ahí cuando Diego Aguirre decretó el ingreso de Fabián Estoyanoff, con la fortuna de que un centro al área del delantero desencadenó el gol, que remató en su propio arco el defensa Durval.

Con el partido roto, el Santos tuvo ocasión de ampliar distancias en una jugada de
Neymar, que con una asistencia dejó solo ante el arco a Ganso, que falló el remate de forma inexplicable, y después en otras ocasiones consecutivas de Neymar y Zé Eduardo, que se estrellaron en el palo.

Con el triunfo de Santos, Brasil obtiene su segunda corona seguida de la Libertadores y acumula un registro de diez títulos y un total de 19 finalistas en las últimas 20 ediciones del torneo.

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