11 de abril 2011 - 14:56

Del Ring al Congreso nacional

Cristina Fernández de Kirchner disfruta del cinturón de campeona de Marcela Acuña.
Cristina Fernández de Kirchner disfruta del cinturón de campeona de Marcela Acuña.
La historia de Marcela Eliana Acuña (Formosa, el 16 de octubre de 1976) es muy distinta a la de cualquier otra mujer común. Proviene de una familia de clase media, que trabajaba en la administración pública que, como ella dice "si bien nunca me faltó nada, tampoco nunca me sobró".

Dice que se consideró una nena común y corriente en su niñez, sin embargo ya a los 7 años comenzó a distinguirse de las demás. Dejó la danza española que le había sido inculcada por su madre por el full contact.

A esa temprana edad fue a practicar a un gimnasio ubicado a una cuadra de su casa que pertenecía a Ramón Chaparro, con el que después tendría una historia de amor precoz que se fue solidificando con el tiempo hasta convertirse en su esposo, con el que tuvo dos hijos.
A los 12 era cinturón negro y a los 14, campeona sudamericana. Las chicas no querían pelear con ella. No tenía rivales. Hasta los varones se acobardaban al verla.

"A los 19 años vi a Christy Martin boxear por tele y me dije: ´Ah, yo quiero hacer eso, yo quiero ser boxeadora´". Para ese entonces -mediados de los años noventa- la estadounidense Martin era la diosa del box, muñequita del célebre manager Don King y futura tapa de la revista Sports Illustrated.

Así que se empezó a entrenar para boxear "La Tigresa" (apodo que le otorgó su entrenador por lo aguerrida). Al año vino a la Argentina Christy Martin para promocionar el boxeo femenino y Marcela Acuña viaja desde Formosa hasta Buenos Aires sólo para sacarse una foto con su ídolo.

En su periplo por Buenos Aires, Martin pasó por distintos programas de televisión y en uno de esos, la producción había invitado a la "Tigresa" para hacer una exhibición.

Todo comenzó como una exhibición, pero cuando la primer mano de Martin entró a pleno, la Tigresa reaccionó y a partir de ahí comenzaron a pegarse de verdad.

De ahí, surgió el real combate con Christy Martin. Como el boxeo femenino no estaba reglamentado en la Argentina, tuvo que viajar en 1997 a Miami para enfrentarse con su ídolo que, a esa altura de su carrera acumulaba 30 peleas, 28 ganadas por knock out. Marcela perdió contra Christy Martin por puntos.

"Fue mi pelea más difícil: tenía a todo un país en contra. Pero más que nada tuve que luchar contra el machismo argentino, la gente que no aceptaba que una mujer boxease, el periodismo que decía que estábamos locos, que Ramón (su marido y entrenador) me llevaba al matadero."

Después peleó contra otra grande, Lucía Rijker, y también perdió, pero por nocaut en el quinto round.

Sin embargo, la "Tigresa" había peleado con las mejores del mundo, pero no podía boxear en su propio país. Y hasta encontraba un gimnasio para entrenar. "Nadie me quería dar un espacio para entrenar, no me querían dar sparrings. Lo peor es que me ponían excusas o me tiraban a matar... Llegó a habla con el presidente de la Federación Argentina de Box, Osvaldo Bisbal, y recibió la misma contestación: "en este momento no se puede reglamentar el boxeo femenino."

Hasta que el 24 de marzo de 2001, después de tanto insistir y luchar, la "Tigresa" conseguía lo que tanto buscó: la reglamentación de un deporte que, gracias a ella, rompió el tabú machista para convertirse en muchos casos en la atracción de las veladas boxísticas.

Por el boxeo dejó hace diez años atrás su Formosa natal para convertirse en la pionera de las boxeadoras nacionales. Se considera la pionera porque fue la primera en incursionar en el boxeo femenino y cuando habla de su legado no quiere hacer nombres. Sólo dice: "tengo siete sucesoras, todas campeonas mundiales...qué más puedo pedir. Para mi todas son mis sucesoras porque todas han luchado como yo para conseguir un título mundial y para conseguir un lugar en el boxeo. Les dejo a ellas un gran legado: la continuidad del boxeo femenino en nuestro país."

"La Tigresa" cuando habla de sus sucesoras se refiere a Yéssica "La Tuti" Bopp (campeona minimosca CMB y AMB), Mónica "La Gata" Acosta (doble campeona superligero CMB y AMB), Carolina "Chapita" Gutiérrez (interina superrosca AMB), Yésica "El Bombón asesino" Marcos (reina supergallo interina de la AMB), Erica "La Pantera" Farías (título interino ligero CMB), Carolina "La Turca" Duer (reina superrosca OMB) y Fernanda "La Camionera" Alegre (superligero de la OMB).

"La Tigresa" estuvo 13 años compitiendo en el campo rentado, sin embargo, asegura que el boxeo le permite a la mujer "salvarse" económicamente y sostiene que "en los últimos años aparecieron muy buenos sponsors y pude hacer una diferencia. Pero igual hoy en día tengo que seguir trabajando. Las bolsas en el boxeo femenino son muy bajas".

Cuelga los guantes en la banca

"La melancolía la voy a tener siempre porque el boxeo para mí es una pasión, pero ya tomé una decisión: colgué los guantes".

La última pelea de "La Tigresa" fue el 20 de agosto del año pasado cuando, en Formosa, venció a la brasileña Rosselete Dos Santos. Iba a realizar otra pelea en diciembre pasado, que significaba su despedida del boxeo, pero tuvo un inconveniente y la tuvo que cancelar.
Ahora, los compromisos adquiridos no le permiten si siquiera entrenar.

Es que esta formoseña es concejal de partido de Tres de Febrero y ahora quiere seguir defendiendo al gobierno que encabeza Cristina Fernández desde la Cámara de Diputados de la Nación.

Dice que si bien le atrapa la imagen de Cristina, ella es peronista de cuna. "Mi abuelo fue el primer presidente del partido justicialista de Formosa, mi padre militó toda su vida y Ramón también ha trabajado siempre muy de cerca con Gobernadores y diputados de Formosa. La política siempre me legó y estuvo muy cerca de mí".

Marcela Acuña sabía que la carrera deportiva termina entre los 25 los 28 años, pero que la mejor edad para largarse a la arena política comienza a partir de los 30. Sin embargo, asegura que no utilizó el boxeo como trampolín para la política.

Empezó en la política colaborando con talleres sociales de la mano del presidente Néstor
Kirchner
. En 2005 me contacté con él para colaborar con su gobierno y proyecto nacional y Kirchner me pidio que colaborara haciendo charlas, talleres sobre deportes, drogadicción y que le hable a los jóvenes sobre mi experiencia de vida. Pero jamás pensé que haciendo estos trabajos iba a poder llegar a ocupar una banca. Se fue dando de a poco y fue llegando paulatinamente.

Su sueño ahora es llegar a ser reconocida por su accionar y su gestión en la política como le pasó en su etapa deportiva Siempre trato de pensar en el que está al lado, trabajando desde donde más puedo aportar, que es desde el deporte como herramienta de inclusión social.

Marcela La Tigresa Acuña. Una mujer que se abrió paso en la vida a fuerza de golpes y ahora con la palabra y su accionar social pretende incursionar en la política nacional con la misma pasión que lo hico en el deporte.

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