El 10 de marzo de 2002, Ricardo Rojas marcaría a fuego su nombre en el recuerdo de los hinchas de River por hacerle un gol de "vaselina" a Boca en la Bombonera para poner 3-0 el Superclásico a favor del conjunto millonario y cortar con una racha de siete años sin vencer a su clásico rival como visitante.
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Rojas arrancó casi desde su campo, recibió un cambio de frente y bajó una lluvia intermitente definió de emboquillada sobre la salida de Roberto Abbondanzieri, que nada pudo hacer.
Ayer, Ernesto Farías, ex-River, emuló aquella jugada y en tiempo adicionado le dio la victoria a Independiente en la Bombonera por 5-4 desatando la locura entre los fanáticos del equipo de Avellaneda. Diez años después, Boca vuelve a sufrir una derrota histórica como local sentenciadas con la misma técnica y en el mismo arco.