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La importancia de ese resultado la daba el hecho de que por esa vía se lograba el pasaje a Atenas, donde Argentina ahora sí podrá medir su juego con los mejores equipos del mundo, junto a Puerto Rico, que, aprovechando las ventajas que da toda localía, superó a Canadá anoche por 79-66 (44-30) y se quedó en la puerta y con la sensación de fracaso de esa propuesta que encabezaba el excepcional Steve Nash, que levantaba bandera de triunfo y pergaminos como para que su equipo ganara un lugar en el Preolímpico.
En realidad -como dice el técnico Rubén Magnano-, si no se hubiese perdido ese partido (cuando estaba prácticamente definido) con Venezuela, tal vez hoy estaríamos hablando de otra mane-ra, aunque también habrá que decir que no se hubiese superado el segundo lugar buscado. Sucedió que Argentina transitó el camino de este torneo Preolímpico caminando por un hilo muy delgado. Primero, porque cayó inesperadamente en su debut con México (91-99), que obligó a que todo el plantel se viera obligado a redoblar esfuerzos para superar ese «mandoble» (anímico y psicológico) y, fundamentalmente, comenzar a sumar puntos para la ronda siguiente.
Superó las propuestas que le impusieron Uruguay (91-60), Canadá (94-90) y Puerto Rico (85-80), y salió a buscar el objetivo de uno de los tres lugares reservados para Atenas sabiendo que, si entraba en cuarto lugar, debía enfrentar en semi-finales a los NBA que ponía en el rectángulo Estados Unidos. Tarea que se le complicó, como en el comienzo, luego de vencer al complicado Brasil (76-74).
Sobrevino la derrota ante Estados Unidos, esta vez, demostrando que la brecha entre los dos equipos no era tan grande (86-94) y una complicación mayor cuando perdió de forma inexplicable con Venezuela (92-97) en un partido que en la cabeza de nadie podía pasar que no estaba definido en favor de Argentina mucho antes. Sin embargo, cerró con República Dominicana (102-72) y logró el objetivo de asegurarse el segundo lugar, mostrando en semifinales una notoria superioridad con Canadá (88-72) que fue más allá del resultado. En síntesis, una actuación con altibajos, pero que siempre fue de menor a mayor y se hizo triunfo en los momentos clave. Como para valorar.
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