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Todos imaginaban antes de empezar que este partido iba a ser como la lucha entre David y Goliat porque, comparando puesto por puesto, la calidad técnica del Real Madrid parecía apabullante con relación a la formación del equipo paraguayo.
Sin embargo, Olimpia se despojó de todo tipo de traumas y salió a presionar al Real, generando la primera jugada de peligro que salvó el arquero Casillas. De a poco, la actitud aguerrida de los paraguayos se fue apagando, al mismo tiempo que su rival comenzaba a adueñarse de la pelota.
La resistencia paraguaya duró menos de un cuarto de hora, luego de una gran combinación entre Ronaldo, Zidane y Roberto Carlos, que terminó en una no menos grande definición del delantero brasileño.
Olimpia intentó una reacción con alguna aparición del argentino Gastón Córdoba, con la fuerza de Sergio Castromán y la peligrosidad de Miguel Benítez, pero el Real con espacio quedó al acecho para definir el partido. En algunos casos por impericia y en otros por suficiencia, los españoles se cansaron de perderse goles, ante un equipo que sólo apostaba a algún pelotazo para conseguir la hazaña de definir por penales. No pudo ser. Un perfecto centro de Figo encontró la cabeza de Guti para que los madrileños se suban -una vez más-al escalón más alto del fútbol.
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