El último fin de semana, se vio una de las patadas más escalofriantes del año en el fútbol rumano. Cosmin Bacila, del Pandurii, sufrió una fuerte entrada de Florin Gardos, del Steaua Bucarest, que dio como resultado una fractura expuesta de tibia y peroné en su pierna izquierda.
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Gardos fue expulsado por la violenta infracción, y la federación rumana evalúa ponerle una fuerte sanción al considerar que debe frenar todo tipo de acciones donde se utilice la fuerza de manera desmedida para proteger a los jugadores del juego brusco.