Sin equivalencias. Flamengo, un equipo con mayor táctica, mejor técnica y netamente superior tanto física como mentalmente, goleó sin atenuantes a Vélez en Liniers en la primera semifinal de la Copa Libertadores y puso un pie y medio en una nueva final.
La derrota fue durísima para el equipo que dirige Alexander Medina no solo por el resultado abultado sino por el desarrollo del juego, que no dio pie a la ilusión de una remontada heroica. Fue todo de Flamengo de principio a fin. Controló las acciones y se jugó donde quiso el equipo que dirige Dorival Junior.
Flamengo ganó casi sin quererlo. Moviendo la pelota, abriendo espacios y aprovechando la calidad y oportunismo de Pedro, autor de tres goles y máximo anotador en esta edición de la Copa Libertadores con 11 tantos. Everton Ribeiro también se anotó en el marcador.
Ellos quedaron sellados en la chapa del resultado pero mucho le deben a Gabigol, movedizo y asistidor, y a Giorgian De Arrascaeta, el cerebro de este equipo.
Vélez por su parte lo dejó todo. Pero sabían que si el rival estaba afilado sería muy difícil ganar y probablemente ocurriera lo que terminó pasando. Lo intentó generalmente por el sector izquierdo con Lucas Janson pero sus apariciones debieron terminar en inofensivos centros por el cerco de los defensores rivales. Cada un jugador de Vélez había tres de Flamengo en todos los sectores de la cancha.
Los futbolistas de Vélez, a base de sacrificio y millas acumuladas en el no tan verde césped del José Amalfitani, lograban no pasar sobresaltos. Hasta que un milimétrico centro de Giorgian De Arrascaeta contó con la complicidad inesperada de la defensa del local que tras un mal cálculo dejó la pelota caer en el punto de penal, justo en los pies de Pedro. El implacable goleador con un toque suave dejó sin reacción a Lucas Hoyos que vio como entraba lentamente la pelota junto al palo derecho.
Al minuto de ese baldazo de agua fría, llegó la única chance de gol de Vélez en todo el partido. Y vino por medio de una pelota parada. Luca Orellano remató muy bien un tiro libre cerca del área y la pelota dio en el palo izquierdo y recorrió toda el área chica sin que algún futbolista local pudiera empujarla.
A esto se le sumó un disparo de afuera del área de Janson, el goleador histórico de Vélez en la Copa Libertadores, que obligó a estirarse a Santos para mandar la pelota al córner. Así se iba el primer tiempo con un Flamengo muy superior aún sin mostrar todo su potencial. Antes del entretiempo los brasileños tenían un as en la manga más para mostrar. En una jugada de izquierda a derecha la pelota le quedó a Gabigol fuera de la línea lateral del área y éste con un hermoso y "sencillo" toque puso la pelota otra vez en el área penal para que esta vez sea Everton Ribeiro quien ingrese y con el mismo toque suave de Pedro hacía diez minutos ampliara el marcador.
En el complemento Vélez salió decidido a descontar rápido pero todo su esfuerzo fue en vano porque no lograba llevar peligro al área rival. Con enjundia por el empuje de su gente lo intentó pero ni bien Flamengo decidió acelerar todo se terminó con otra gran jugada de izquierda a derecha, una nueva gran asistencia de Gabigol y otro tanto de Pedro, esta vez con un toque suave ante la salida de Hoyos.
Lo que siguió fue lo mismo que se mostró desde el principio. Mientras Vélez mandaba a sus buenos juveniles a la cancha, Flamengo cambiaba futbolistas de distintas selecciones para reempazar a otros también seleccionados. Y nada cambió para los brasileños, que ampliaron la diferencia con otro gol de Pedro.
Flamengo se floreó casi sin quererlo en Liniers. El resultado marca la distancia entre un plantel y otro pero duele porque se notó que los brasileños no fueron a tope y les alcanzó de sobra. Vélez corrió mucho y lo intentó con mucho corazón y el fútbol que le dejaron hacer a cuentagotas. El sueño de la V azulada parece haber tenido un final abrupto. No hubo juego parejo en Villa Luro, donde se enfrentaron dos equipos sin equivalencias.
Formaciones
Dejá tu comentario