El mediocampista de Boca Diego González le propinó un golpe de puña a Emmanuel Ojeda durante la disputa del balón en una pelota parada y la impunidad que le dio Ariel Penel sin sancionar nada desató la locura en el banco de suplentes de Rosario Central y, sobre todo, de su director técnico Cristian González.
Las imágenes son elocuentes y no prestan a confusión. El golpe fue artero y adrede con la clara intención de hacer daño y que obligó al cambio del jugador. El árbitro, que tiene que ver a todos los jugadores empujándose, se encontraba a dos metros y nadie le tapa la visual, pero no se sabe a qué pareja de jugadores estaba observando en ese momento.
De todas maneras la acción es muy clara y cuando la vieron, desde la transmisión televisiva, en el banco de suplentes visitante estallaron contra el árbitro, que tuvo una muy mala jornada nuevamente.
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