Eduardo "Gato" Romero sabe que a los 59 años es un "prócer" del golf nacional y que pertenece a una historia muy rica que tiene a Roberto De Vicenzo como pionero y a figuras como Florentino Molina o Vicente "Chino" Fernández como continuadores y que para el público argentino es muy importante verlos una vez por año en el Campeonato Argentino de Profesionales, un torneo con prosapia que va por 76° edición y que este año tendrá la particularidad que para presenciarlo la entrada será gratuita y se recomiendo donar un alimento no perecedero para colaborar con las fundaciones de la zona.
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El torneo se jugará del 30 de septiembre al 6 de octubre en el San Isidro Golf Club y además del "Gato" Romero estarán el "Chino", Andrés "Pigu" Romero, José Cóceres, Ricardo González, César Monasterio, Sebastián Fernández y Carlos Franco, entre otros.
El "Gato" nos recibe en su casa de Buenos Aires y se muestra contento por participar de un torneo que ellos mismos organizan: "Es a pulmón y lo sentimos con mucho orgullo. Uno recorre el mundo, pero quiere estar en este torneo, porque es el torneo nuestro y ante nuestro público. Por eso vamos a estar casi todos, falta Ángel Cabrera que tenía compromisos anteriores en el exterior, pero los demás estamos todos. Es muy importante para nosotros ser campeón argentino, yo lo gané siete veces, el "Chino" Fernández lo ganó también varias veces y para los chicos nuevos es muy importante ganarlo, es un espaldarazo para su carrera. Argentina tiene un gran grupo de profesionales, que muy pocos países lo tienen, si usted ve la lista de los que participan, la mayoría juegan en el extranjero. Es como la Selección argentina, todos los jugadores más importantes están jugando en el exterior".
Periodista: ¿Es jugar por la camiseta? Eduardo Romero: Exactamente, es como jugar para la Selección argentina, aparte para nosotros es importantísimo jugar este torneo. Para mí fue el segundo torneo que gané en mi vida, yo había ganado uno en La Cumbre y después el espaldarazo me lo dio ganar el Argentino, que le gané a Florentino Molina. Ese fue el trampolín que necesitaba, para darme confianza a mi mismo y viajar al extranjero.
P.: ¿Este es el primer año que el torneo toma una modalidad solidaria o siempre pasó así? E.R.: Este año se da más, pero siempre el Campeonato Argentino ha sido solidario, lo que pasa es que es muy difícil conseguir sponsors, Argentina se había puesto muy complicada para conseguirlos y sigue siendo. Pero lo hemos logrado y la idea es poder ayudar.
P.: ¿Cómo está el "Gato" Romero en la actualidad? E.R.: Un poco vago, pero sigo jugando todos los días, lo que pasa es que viajo menos, pero ojo que para este campeonato me preparo de una forma especial. Para mí jugar el Campeonato de Profesionales es importantísimo, para mi mismo, por todo el afecto que tengo y por todo el esfuerzo que hacemos los profesionales para hacer este torneo. Es muy difícil hacerlo. Lo hacemos nosotros, todo a pulmón, algún día nos van a ayudar. No perdemos las esperanzas que algún día nos ayuden. Porque no es ayudar al Campeonato Argentino, es un poco ayudar al "Chino" Fernández, a De Vicenzo, a Bertolino, a Ruiz, porque este torneo sirve para homenajearlos a ellos, ese es el sentido que tiene.
P.: El golf es un deporte pasional tanto como el fútbol. Porque yo conozco incluso a jugadores de fútbol que cuando empiezan a practicar golf se apasionan, uno de ellos es el exárbitro Horacio Elizondo. E.R.: Si, es cierto, se vuelven fanáticos, sobre todo los jugadores de fútbol. Carlitos Tevez cuando viene a la Argentina, de tres días, juega cuatro. El "Beto" Alonso fue caddie, empezó a jugar ahora Lionel Messi, Maradona también jugó, Batistuta es fanático del Golf. Ahora en Belgrano, "Teté" González agarró los palos y quiere jugar todo el día. Yo tengo amigos, como Guillermo Francella que me llama a las diez de la noche para preguntarme, por ejemplo, porque está pegando slides. Yo tengo amigos aficionados que se concentran la noche anterior para jugar al golf. Cóppola me contó que el golf había hecho maravillas con Maradona, que cuando jugaba al fútbol se acostaba a cualquier hora, en cambio la noche anterior de jugar al golf a las diez de la noche estaba en la cama.
P.: Es un deporte que no tiene edad, que lo puede jugar tanto jóvenes como mayores y se le recomienda a la gente grande jugar al golf. E.R.: Si, seguro yo conozco personas con problemas de corazón que le recomendaron jugar golf y el tipo iba para sanarse y de pronto se apasionaban y me decían "esto es una locura, como no lo aprendí antes". Es que muchos de afuera lo ven como un deporte tan tonto, que hay que pegarle a una pelotita para meterla en un hoyo, pero cuando lo empezás a jugar te apasionas. Una persona me dijo que el era uno de los que pensaba que era un deporte para tontos y ahora dice "debo ser el más tonto del mundo, porque no dejo de pensar en el golf, llevo a mi familia y se lo recomiendo a mis amigos". El golf ha crecido en los últimos cinco años el cien por ciento de lo que era antes, tanto que en Buenos Aires y los alrededores tenemos más de 130 campos de golf. Es increíble, porque eso era lo que teníamos en todo el país, en Córdoba hay más de 30 canchas de golf. Nosotros sabemos que hemos puesto nuestro granito de arena para esto. De México para abajo, Argentina es el país con más historia en el golf, porque tenemos historia desde la época de De Vicenzo, Martín Posse y después siguió en todas las generaciones con Molina, Fernández, después me tocó a mí, ahora Cabrera, el "Pigu" Romero y ya viene naciendo otra generación. No hubo un hueco, siempre atrás de uno aparecía otro. Lo bueno de esto es que el 98% de los que triunfaron ha sido caddie, ha empezado desde abajo. En EEUU salen de las universidades, acá salimos de los caddies.
P.: Claro, al golf se lo relaciona con gente de mucho dinero y no es tan así E.R.:Ya se rompió ese tabú que el rico juega al golf y el pobre hace de caddie, eso ya no existe más. Yo he sido caddie, ni siquiera terminé la secundaria y mirá donde estoy, Cabrera ni siquiera fue a la secundaria. Y no llegamos solos, llegamos porque nuestro club, en mi caso el Córdoba Golf Club, nos dio una mano para salir. El club me enseñó a vestirme, a hablar, me dio un montón de cosas que en otro lado no me hubieran dado y la mayoría de los jugadores argentinos tienen una historia parecida.
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