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15 de febrero 2012 - 13:08

La escandalosa pelea de Lazarte toma tintes diplomáticos

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El gobierno de Filipinas realizó una protesta diplomática formal ante la Argentina por las agresiones que recibió el filipino Johriel Casimiro, en el marco de un combate de boxeo realizado en Mar del Plata.

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"Nuestra embajada en Buenos Aires protestó el 13 de febrero ante el gobierno argentino", precisó el vocero de la cancillería filipina, Raul Hernández, en declaraciones difundidas por medios de prensa internacionales.

El funcionario advirtió que la seguridad y bienestar del boxeador Casimiro y su equipo estuvieron "en peligro", en el marco de la escandalosa pelea desatada en Mar del Plata.

El violento incidente, en el que se arrojaron al ring toda clase de objetos, además de prolongarse las escenas de pugilato, se produjo inmediatamente después que Casimiro se alzara con la corona interina de la categoría minimosca, en versión de la Federación Internacional de Box (FIB).

Luego de una pelea plagada de irregularidades, que lo tuvo a Luis "Mosquito" Lazarte, y después a su rival, muy lejos del respeto por el reglamento, el público local no soportó la derrota de su crédito e invadió para configurar una de las veladas más escandalosas de la historia del boxeo argentino.

En medio de los cabezazos, agarrones y hasta puntapiés que se producían en la pelea, el filipino se mostró como el más contundente en los últimos rounds.

En el décimo round el árbitro decidió detener el castigo al argentino y decreto el nocaut técnico, un segundo antes de que cayera sobre el ring la primera silla y varios integrantes del público acudieran a agredir tanto a Casimiro como a sus colaboradores, que tuvieron que escapar a la carrera.

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