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Argentina debió ganar por mayor amplitud que el 2 a 1 final y prueba de ello fue un penal no cobrado por el árbitro estadounidense Kevin Stott del arquero Ibañez a Saviola y un remate del propio delantero argentino que rebotó en el travesaño, con todo el arco a su disposición.
No fue una gran demostración de fútbol, pero hubo una mejoría, especialmente en el manejo de la pelota y en la búsqueda de los espacios ofensivamente.
Como contrapartida, también hubo flojas actuaciones, como las de Mariano González, que nunca encontró su posición en la cancha, y Facundo Quiroga, que cometió errores defensivos y fue el único jugador permeable de una segura zaga.
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