El saludo protocolar previo al partido se desarrollaba normalmente hasta que el jugador de Trinidad y Tobago, Ataullah Guerra, realizó algo que estaba fuera de libreto: cuando le tocaba saludar a Lionel Messi en vez de estirar su mano realizó una reverencia.
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El delantero de Barcelona se sorprendió y sonrió ante el gesto de su rival. Luego, estrecharon sus manos y Guerra le dio una palmadita en la espalda.
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