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Nueva Zelanda llegó a Chile como principal favorita, condición que ratificó en el partido decisivo frente a Los Pumas, donde la supremacía física resultó un factor fundamental a la hora del resultado final.
Nueva Zelanda se vio más entero, hizo correr la pelota y ganó casi todas las formaciones fijas. Argentina se defendió con autoridad hasta el último minuto del primer tiempo, pero luego fue cediendo ante la potencia ofensiva de los campeones.
En síntesis: una derrota previsible para Los Pumas, que ocuparon un digno segundo lugar tras derrotar en semifinales a otro de los candidatos al título,
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