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Demasiado fuerte. "Más fuerte de lo debido", reconoció Grist.
"Aceleramos al máximo y, a 2 km de la llegada, tomé el interior de una curva a la izquierda. El auto dio varias vueltas de campana y cayó sobre las ruedas. En el accidente, la dirección asistida se deterioró. Es decepcionate pero seguimos segundos. Podría haber sido peor", explicó McRae.
En la misma especial, Markko Martin (Ford Focus), vivió el mismo infortunio, al igual que Petter Solberg (Subaru Impreza WRC), en la especial ES17.
Pero la mala racha del británico no había terminado. McRae efectuó una nueva vuelta de campana (ES18) y cayó a la séptima plaza en la clasificación, antes de recuperar la sexta, un punto, en el último cronometrado por menos de d/s segundos en detrimento del alemán Armin Schwarz (Hyundai Accent WRC).
Gronholm había ganado su duelo con Colin McRae. Richard Burns hizo lo propio por la segunda posición al superar a Makinen por poco más de dos segundos en los 9,14 km de la última prueba cronometrada, a la largada de la cual el actual campeón contaba con un segundo y seis décimas de retraso.
Peugeot obtuvo, por cuarta vez consecutiva, el "doblete" que le permite liderar con facilidad el campeonato mundial para constructores, al igual que Marcus Gronholm el de pilotos.
"Hay que permanecer atentos", comentó Corrado Provera, director de Peugeot Sport. No hay que olvidar que el año pasado contábamos con 40 puntos de retraso con respecto a Ford a mediados de temporada y terminamos campeones. Ahora nuestros rivales pueden hacer lo mismo", reflexionó.
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