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29 de junio 2026 - 08:51

Miami, tierra prometida

El Fenómeno Messi reposicionó a Miami como el lugar turístico por excelencia para el argentino promedio de situación medianamente cómoda y, también, atrajo a tanta prensa, que terminó promocionando a esta ciudad como a ninguna otra.

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La Selección será local en Miami.

X: @Argentina

Miami me trae a la cabeza dos recuerdos iniciales, saliéndome por un segundo de Leo Messi, David Beckham, Inter Miami y los videos de Real Estate de Claudia Albertario: Don Johnson y David Caruso. El primero, figura fundamental de Miami Vice (o División Miami, en la vieja TV de aire argentina), gran generador de suspiros femeninos en aquellos años de la juventud y cantante de un lento legendario llamado “Tell It Like It Is”, a comienzos de los 90.

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David Caruso es un actor pelirrojo de movimientos extraños, brillantemente imitados por Jim Carrey en algún Late Night Show. Protagoniza una serie que duró varias temporadas llamada “CSI Miami”, policial que mostraba a un grupo especializado de policías que trabajaba sobre las escenas de crímenes. En este caso, era en Miami, pero es la serie más recordada de todas las CSI –hubo en otras ciudades—justamente por la personalidad de su actor principal.

Pero no quiero ser ombliguista y referirme a Miami a través de las dos cosas que primero se me vienen a la cabeza cuando se nombra a la tan importante ciudad del estado de Florida, lugar de clima amable para los jubilados estadounidenses y surfistas.

Argentina va a vérselas con Cabo Verde en el estadio Miami que, cuando no hay Mundial y la FIFA no interviene, tiene naming y se llama Hard Rock Stadium. Es un bonito estadio, aunque sin la capacidad ni la imponencia del Estadio Dallas (habitualmente conocido como AT&T Stadium) o del de Kansas City (Arrowhead Stadium sin intervención de la FIFA), por citar a los dos colosos de fútbol americano adaptados a nuestro deporte favorito que visitamos en estos tres partidos de la fase de grupos.

miamiandbeaches.lat Hard Rock Stadium

Hay un tipo de argentino para el que la presencia de la Selección argentina de Messi y Lionel Scaloni en la ciudad preferida de quien pertenece a una clase media aspiracional es una bendición. Justamente, porque Miami les entra fácil. Es playa y es shopping. El 80% habla español, hay muchos argentinos y hay infinidad de lugares que reproducen a nuestro país. Existe gente que cuando va de viaje, lo primero que hace es ir a un restaurante argentino, por ejemplo. En Miami, eso es una práctica común.

Lo que era París en los años 70 y 80, eso de ser la meca de la clase media, de tomarla como usina de la cultura y las tendencias, ahora es Miami. La gente de clase media acomodada quiere venir a Miami y los que no pueden por presupuesto, sueñan con juntar unos manguitos para venir a Miami y conocer en persona “la” Collins, el shopping Aventura, South Beach y su Art Decó, sus playas y lugares míticos donde se filmaron películas o restaurantes muy promocionados desde la Argentina. Sin tener más pretensión que la de ser un lugar de descanso y consumo, Miami se convirtió en un faro cultural a partir del consumismo que se metió como cuña en los 90, con el 1 a 1 del menemismo y que nadie se animó a redirigir o a darle mas variantes que la del shopping, el precio del dólar, las fotos a los autos descapotables o a las camisas abiertas como las del Tony Montana de Al Pacino en “Scarface”.

La llegada de Messi potenció aún más la desesperación por venir a Miami. Que Leo y su familia hayan elegido esta ciudad tiene que ver, primero, con negocios que Messi cerró a su llegada y con su contrato. El club le pertenece en alguna porción. Las camisetas rosadas del Inter Miami comenzaron a verse por todas partes, el 10 y la palabra “Messi” sobre el número viste a millones de pibes y no tan pibes en todo el mundo. Después, Leo vio en Miami un lugar excelente para la vida cotidiana de su familia, por clima y por la posibilidad de tener cierta y alguna privacidad. No vive exactamente en Miami, sino en un lugar muy exclusivo cercano a Fort Lauderdale, ciudad ubicada a unos 35 km de Miami Beach. El Fenómeno Messi reposicionó a Miami como el lugar turístico por excelencia para el argentino promedio de situación medianamente cómoda y, también, atrajo a tanta prensa, que terminó promocionando a esta ciudad como a ninguna otra.

No les ocurre solamente a los argentinos esta fascinación por Miami. Es un lugar de Estados Unidos en el que se habla como nosotros. Así que colombianos, paraguayos, chilenos, uruguayos, brasileños y todos los países latinoamericanos tienen igual obsesión por venir aquí. Por eso, desde que se hizo el sorteo y la chance de que aquí se enfrentaran Argentina y Uruguay, parecía colmar el sueño húmedo del latino que tiene alguna posibilidad económica mayor. Dos potencias sudamericanas iban a chocar, en un Mundial, en la ciudad que aman y que sienten cercana, la de las caminatas por “la” Collins, la de la tarjeta a reventar en el Sawgrass o en Bal Harbour Shops, la de tomar sol hasta ponerse colorado primero y bronceado después y darle envidia a los compañeros de pilates al regreso.

Marcelo Bielsa

Uruguay se quedó con las ganas y ahí andan, debatiéndose entre las críticas a Marcelo Bielsa, el gol que se comió Fernando Muslera, el cambio por Federico Valverde y todos los exjugadores furiosos contra el DT o los jugadores, jamás con los dirigentes, a ver si todavía pierden algún privilegio.

En cambio, la Argentina de los Leos (Messi y Scaloni) va a tener la chance de jugar en el patio del 10, a pocas cuadras de la playa tan amada, del recorrido por las calles de Ricardo Fort y lleno de argentinos bronceados y desesperados por terminar con el partido e ir a consumir o cruzarse con alguna de las tantas figuras, sin importar demasiado el relieve o la trascendencia de esas figuras.

El rival –inesperado-- será Cabo Verde, que nada tiene que ver con nuestras historias de consumo y asoleadas. Tiene unas bellísimas playas casi desiertas porque es un archipiélago ubicado frente a África y que se independizó del dominio colonialista de Portugal en 1975. Sus hinchas tienen particularidades diferentes a las de cualquiera de los otros y, seguramente, a la ciudad de todas estas características, le darán un toque diferente. La Selección de Cabo Verde está en Miami para hacer historia, una historia que queda lejos de la Florida, en distancia y en costumbres.

vozinha cabo verde arquero

La Selección argentina será local y es el gran favorito a ganar el cruce de Dieciseisavos de Final. No es ninguna osadía plantearlo en estos términos. Todas esas cuestiones del consumismo argentino, de la obsesión por conocer Miami de quienes todavía no lo hicieron, de aquellos que dicen conocer “Estados Unidos” y sólo fueron a Miami, formarán una hinchada numerosa que, a pesar de que un ticket, a esta altura, anda en los 9.000 dólares, llenarán el Estadio Miami para vestirse de celeste y blanco y cumplir con el ritual de ocuparse de lleno del fútbol cuando el Campeón del Mundo los convoca.

Al fin y al cabo, estamos viendo un gran Mundial de Leo Messi, Argentina gana todos los partidos y los demás nos ven como serios candidatos a repetir lo de Qatar 2022. Es el clima ideal para alternar el fútbol con alguna comprita o un trago en la playa .

Es el programa perfecto. Es la Selección argentina de Messi y De Paul jugando en Miami, La Tierra Prometida.

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