Primero la información: el juez de investigaciones preliminares del Tribunal de Roma Claudio Tortora decidió procesar al mediocampista argentino Juan Sebastián Verón y al presidente del club, Sergio Cragnotti (ambos del Lazio), por presunta falsificación de documentos y falso testimonio en la obtención de la ciudadanía italiana del futbolista.
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Para que se entienda mejor, con la intención de poder jugar como «comunitario». El proceso que comenzará el 11 de octubre, junto a otras siete personas (entre los que se encuentran Mascardi, la traductora Tebaldi y otros dirigentes de la entidad). Vale decir que es el primero de muchísimos casos similares. En otras palabras, comienza un gran escándalo judicial, más grande tal vez que el de las «mani pulite».
Este proceso que se inicia seguramente será largo y tedioso. Basta con leer las primeras declaraciones donde Cragnotti dijo que fue «sorprendido en su buena fe» y que a los culpables habrá que buscarlos entre los dirigentes del Parma (al que fue transferido desde la Argentina), aunque Lazio fue el que lo inscribió como club «comunitario».
Por su lado Verón fue categórico: «Nunca tuve intención de ser comunitario, tanto que los clubes que me compraron lo hicieron como argentino y viajo siempre con pasaporte de mi país». Es que Verón nunca tuvo pasaporte italiano sino un simple certificado de ciudadanía. Si bien le asiste una parte de culpa por «omisión» o firmar algo que no estaba dentro de las leyes, entre tantas maniobras es el menos culpable.
Por ejemplo, ¿quién le otorgó los documentos a Al Kassar? El Estado no está ajeno a ello, aun pensando que alguno de sus funcionarios haya cometido algún error. La pregunta que surge espontánea es ¿quién necesita tener cupos vacantes? ¿El club o el jugador? Lo que llama la atención es que una revista debió hacer una investigación para poner sobre la mesa un secreto a voces. Todos sabían lo que ocurría en Italia.
El interrogante del momento es qué le puede pasar ahora al jugador. Lo más rápido y lo que está a mano es el pase al Real Madrid por 30 millones de dólares. Si la causa de Italia prospera, estará jugando en otro país y por tanto no puede ser sancionado. Ni siquiera la FIFA tiene intenciones de escarbar en un problema tan espinoso que hasta el fútbol italiano puede quedarse sin muchos de sus primeros actores.
La pregunta se le hizo días pasados al Zen Ruffinen (secretario general de la FIFA) y, aunque trató de esquivar el tema, señaló que «hay idea generalizada de que finalmente se llegue a permitir seis jugadores nacionales y cinco comunitarios». Es como decir: «Muchachos, dejemos el pasado (conflictivo por cierto) y hagamos de ahora en más borrón y cuenta nueva». Y esos chicos de estas cosas saben y mucho.
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