El galés Gareth Bale no ha ganado ningún gran trofeo, pero a sus 24 años, este genial atacante, nombrado dos veces mejor jugador de la Premier League se ha convertido en uno de los jugadores más caros de la historia del fútbol.
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Originario de Cardiff, debutó con sólo 16 años y 275 días en la Segunda División inglesa con el Southampton contra el Millwall el 17 de abril de 2006. Fue una victoria y un estreno lleno de promesas. Alineado como lateral izquierdo, su principal puesto entonces, acabó atrayendo la atención de los mayores clubes ingleses.
Cortejado por Manchester United, Chelsea y Arsenal, eligió finalmente el Tottenham, que le ofrece el mejor lugar, según él, para seguir creciendo. El club londinense lo contrata el 25 de mayo de 2007 por 12,5 millones de euros.
A pesar de unos comienzos esperanzadores, también hubo tropiezos. Llegado con la etiqueta de pequeño genio en potencia, Bale sufre lejos de los suyos y con la presión de la Premier League que empieza a descubrir. También se ve afectado por varias lesiones, probablemente más fruto de su malestar que de una posible fragilidad física.
Encadenó así 24 partidos de Premier League seguidos sin victoria y pareció empezarle a perseguir una imagen de fiasco, que Harry Redknapp intentó romper el 26 de septiembre de 2009 haciéndolo entrar en juego en Burnley cuando el Tottenham ganaba 5-0.
El técnico inglés tuvo un papel clave en la carrera del galés. Le devolvió la confianza, lo protegió y lo reposicionó como mediapunta por la izquierda para acabar viendo como explotaba como jugador.
El 20 de octubre de 2010, en la fase de grupos de la Champions League, el internacional galés (41 veces convocado con la selección, 11 goles) humilló a Maicon y castigó a la defensa del Inter con un hat-trick mágico que no sirvió, sin embargo, para impedir la derrota de los suyos (4-3).
Para conservar su joya, Tottenham le prolongó el contrato con una revalorización salarial en mayo de 2010, marzo de 2011 y junio de 2012.
Tras emerger, hacer dudar y resucitar, llegó la temporada 2012-2013. Rara vez un jugador ha sido el pilar fundamental de un equipo principal como lo ha sido Bale. Como Cantona en el Manchester United o Thierry Henry en el Arsenal, Bale cultiva la "Bale-dependencia".
Sin él, los Spurs se convierten en un equipo medio. Con él, rivalizan con los mejores. Marca 26 goles, contando todas las competiciones, la mayor parte de ellos decisivos, y es elegido mejor jugador del año por segunda vez en tres temporadas (2011, 2013).
En la última jornada, el 19 de mayo, su gran disparo de zurda se cuela en la portería de Simon Mignolet, el meta del Sunderland, en lo que sería su último tanto (y 55º en 203 encuentros) con el Tottenham.
Un gol, no obstante, insuficiente para calificar a los Spurs para la Champions League.
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