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19 de septiembre 2006 - 00:00

¿Quién frena la violencia en el fútbol?

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Aníbal Fernández
¿Quién es capaz en el fútbol argentino de tomar la lanza y clavarla en el corazón de la violencia y luego levantarla como un verdadero y honroso trofeo de guerra?

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¿Quiénes son capaces? ¿Los directivos? No, más si se toman en cuenta las palabras del secretario de la AFA y titular de Quilmes, José Luis Meiszner, quien dijo: «Nosotros solos no podemos solucionar absolutamente nada. Este es un problema del país, y el fútbol refleja las dificultades que existen en él. No se puede solucionar la violencia si la Policía deja ingresar al estadio gente que está drogada y borracha, y eso ocurre en todos los partidos».

El propio Meiszner contó una anécdota que ocurrió durante la semana previa al partido entre Quilmes y Vélez. Se enteró de que iba a haber un enfrentamiento entre dos sectores de barras bravas de su propio club e hizo la denuncia policial judicial y al propio Coprosede. Consiguió que el operativo policial pasara de 330 a 550 y que le hicieran colocar en su estadio cámaras móviles de video, con lo que el operativo se incrementó en más de $ 50.000, que tuvo que pagar su club. Meiszner dijo que la Policía tiene la conducción de la seguridad en el fútbol y que son los que evalúan la cantidad de efectivos para cada operativo, pero la afectan en las arcas de los clubes.

  • Tiempos

  • Durante el mencionado partido, los 550 efectivos no sólo no pudieron impedir los desmanes (hasta arrojaron piedras al arquero de Vélez Gastón Sessa con la intención de suspender el juego), sino que además hubo vándalos que ingresaron con armas blancas al estadio a pesar de los respectivos cacheos. En definitiva, el titular de Quilmes dijo que no tuvo noticias de que haya habido un solo detenido.

    ¿Quiénes son capaces? ¿Los políticos? Según Aníbal Fernández, están atados de manos porque los tiempos de la Justicia son muy lentos en relación con los tiempos de la violencia en el deporte que crece día a día. Prometió que esto se va a ir solucionando «de a poco» y que lo primero que hay que hacer es que el gobierno se haga cargo del derecho de admisión para el ingreso de público a las canchas y que no sea potestad de los directivos, como indica actualmente la ley. Señaló que en un tiempo prudencial, de uno o dos años, aspira a que no ingrese a un estadio ningún barra brava porque están todos individualizados. Ahora si están individualizados... ¿Por qué hay que esperar tanto tiempo y padecer posibles muertes?

    ¿Quién es capaz? ¿La Justicia?, que a pesar de la famosa «ley De la Rúa», de 1984, modificada posteriormente por el actual vicepresidente Daniel Scioli, dice no tener elementos probatorios para encarcelar a estos vándalos, salvo el caso de José Barrita (fallecido) y los ex líderes de la «12» de Boca, no hubo ningún otro fallo que declarara culpabilidad a las barras bravas, cuando delinquen.

    ¿Quiénes? ¿Los árbitros? Menos. Porque están divididos en dos agrupaciones gremiales y peleados entre ellos, tanto que ante el pedido de Daniel Giménez de realizar una huelga -luego de ser amenazado por el presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata, Juan José Muñoz, al terminar el primer tiempo entre el equipo platense y Boca-, terminaron culpándose el uno al otro.

    La Asociación Argentina de Arbitros fue la primera en negarlo enfáticamente y dijo que es mentira que su gremio estuviera dispuesto a realizar un paro.

    El secretario general de la AAA, Jorge Ferro, se mostró sorprendido por las noticias que surgieron del SADRA y sostuvo: «Nuestro gremio en ningún momento estuvo interesado en plegarse a un paro».

    Ferro aclaró: «Nuestro delegado (Edgar Otero) habló con el de ellos (Ramón Vicentella) y le manifestó que si ellos iban a realizar una medida de fuerza, nosotros estábamos abiertos al diálogo para juntarnos ambos gremios y tomar una decisión en conjunto».

    Por su parte, el titular del Sindicato Argentino de Arbitros de la República Argentina (SADRA), Guillermo Marconi, desmintió un probable paro del fútbol por las amenazas que sufriera su afiliado, Daniel Giménez, al tiempo que dijo que espera «una respuesta coherente de la dirigencia respecto de la sanción de su par» (Juan José Muñoz). «No está en nosotros pedir un paro, SADRA no lo va hacer», dijo Marconi y reiteró: «Estamos de acuerdo con que hay una situación que afecta al fútbol que nos preocupa a todos», señaló el titular de la gremial.

    En declaraciones a radio «La Red», señaló: «Ratificamos nuestro apoyo incondicional a nuestro afiliado Giménez y mantenemos una expectativa muy importante en lo que la directiva del fútbol va a resolver respecto de uno de sus pares».

    «Tengo la esperanza de que aquí va a haber un quiebre; tengo esa sensación. Estoy esperanzado en que el Comité Ejecutivo de la AFA tome una medida que va a dejar tranquilo a la sociedad. Se debe tomar conciencia del momento que está viviendo el deporte argentino, aunque no es nuestra intención ni de apretar ni de presionar para que se tome alguna decisión», añadió Marconi.

    ¿Quiénes son capaces? ¿Los jugadores? Muchas veces apañan con dinero a los barras bravas o dicen conocerlos y saludarlos durante la semana en el club. Hasta los acompañan en «presuntos» actos benéficos a repartir juguetes en los hospitales.

    En definitiva, el presidente de Gimnasia, Juan José Muñoz, terminó pidiendo licencia y no lo hizo para autoculparse, sino para dejarle las manos libres al Comité Ejecutivo del cual forma parte y que lo está juzgando, pero, según sus propias palabras, para «defender su honor».

    En el ambiente flota el rumor de que el que va a pagar «los platos rotos» será Daniel Giménez, que a fin de año, por edad, deja de ser árbitro internacional, y en marzo del próximo año le tendrían que renovar contrato.

    Es un mal árbitro. La semana pasada cobró un penal a favor de Gimnasia del defensor de Boca, Calvo, que saltó con su brazo pegado al cuerpo y no por la espalda. Giménez cobra penales para «hacerse el Castrilli». Nada se pierde si se va, pero estuvo bien en detener el partido la semana pasada en La Plata ante un exaltado como Muñoz.

    En el fútbol faltan ideas. ¿Por qué no obligan a jefes de barras bravas a ser electos por los hinchas y así crearles responsabilidades en caso de violencia? Si es electo, puede tener ventajas simples, como por ejemplo 50 o 100 entradas de favor o poder guardar las banderas en las instalaciones del club, por mencionar algunas.

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