El único gol fue un claro ejemplo de lo que fue el partido: córner de Morález, De la Fuente remata «mordido» por la marca de Ferreyra, Saja quiere rechazar con su pierna y el pelotazo rebota en el muslo de Menghi y se introduce en el arco. De esa manera, ganó Racing, después de 16 partidos.
Un equipo desanimado, con flojas actuaciones individuales y que necesitaba este triunfo para empezar a recuperarse anímicamente.
El partido fue parejo. San Lorenzo se pudo poner en ventaja a los 15 segundos, cuando Ulloa, solo frente a Campagnuolo, levantó el remate. Luego lo pudo empatar en el último segundo del partido, cuando Mateo remató desde 25 metros y la pelota se le escapó de las manos a Campagnuolo, quien se rehízo cuando estaba cruzar la línea de gol y terminó abrazado a ella y besándola reiteradamente.
Fue un espectáculo discreto, sin brillo, en el que los dos lucharon mucho más de lo que jugaron y con muy pocas situaciones de gol; las más claras: un tiro libre de Osmar Ferreyra que rebotó en el travesaño y un remate de Luna, con Saja adelantado, que pasó sobre el horizontal.
Racing ganó, se sacó de encima algo que parecía «un maleficio» y ahora podrá trabajar tranquilo pensando en lo que resta del torneo. Esta serie negativa hizo que quedara comprometido con la posibilidad de jugar la promoción con equipos del Nacional B y por eso necesita sumar puntos hasta el final. Si se analiza el plantel, no tiene jugadores como para estar tan abajo en la tabla.
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