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La foto más deseada. Racing festejó por primera vez en este campeonato.
Por lo tanto, la chance más clara que tuvo el conjunto conducido por Walter Perazzo para desnivelar fue a los 22, cuando Paulo Rosales habilitó a Cristian Villanueva y el lateral remató, permitiendo una buena respuesta del arquero visitante, Sebastián Saja.
Por el conrario, Racing, que en ese período inaugural mostró bastante retrasados a los mediocampistas centrales Zuculini-Gastón Campi (debutó con 22 años), dispuso menos de la pelota pero tuvo la oportunidad más clara: a los 34, un cabezazo de Fernando Ortiz fue desviado al córner por Nereo Champagne.
En la segunda parte, los dirigidos por Merlo se pararon más adelante en el campo de juego y la iniciativa dio sus frutos. Porque, sin desplegar un dominio arrollador ni mucho menos, el equipo de Avellaneda empezó a llegar por los costados e inquietó a su rival.
A los 17, cuando Ortiz ya había cabeceado afuera y dilapidado otra chance, Racing volvió a festejar, después de 626 minutos sin hacerlo.
Valentín Viola cruzó la pelota desde la izquierda, Diego Villar la bajó en la derecha y por el centro llegó Zuculini, que remató ante Champagne y lo fusiló para el 1-0. Atrás quedaba el registro de ineficacia y esa marca sin victorias (12 partidos) que amenazaba con generar más traumas al simpatizante racinguista.
A partir de la diferencia alcanzada, Racing tomó más confianza y estuvo más cerca de aumentar que su adversario de empatar la pizarra. De hecho, José Luis Gómez, Zuculini, Viola y Gabriel Hauche (ya en tiempo de descuento) perdieron distintas chances que hubieran redundado en un triunfo más cómodo.
En ese segundo período, Olimpo, antes y después de la expulsión de Néstor Moiraghi (pisotón a Luciano Vietto), pareció perder la confianza que había exhibido en el arranque del partido.
Con Merlo como símbolo, el equipo de Avellaneda volvió al triunfo y se ilusiona con mejorar su discreta producción en el Inicial.



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