La previa del Superclásico prometía un marco impactante y finalmente lo fue, aunque con un episodio que rompió por momentos la armonía. En el estadio Monumental, los hinchas de River Plate protagonizaron una bienvenida multitudinaria para su equipo en el duelo ante Boca Juniors, que terminó con triunfo visitante por 1-0 gracias al gol de Leandro Paredes.
Desde antes del inicio, el clima ya anticipaba una jornada especial. Miles de simpatizantes acompañaron la iniciativa impulsada por la Subcomisión del Hincha, que buscó recrear viejas postales del club con una combinación de banderas, tirantes y una enorme cantidad de papelitos.
El resultado fue una escena de alto impacto visual: más de 50 mil banderas distribuidas en las tribunas, unas 40 toneladas de papel lanzadas al campo y un telón de gran tamaño desplegado en la popular Sívori. El estadio se cubrió de rojo y blanco en un recibimiento que remitió a otras épocas gloriosas de la institución.
Un momento de tensión en medio de la celebración en el Monumental
En pleno despliegue, sin embargo, surgió un imprevisto que encendió la preocupación. En uno de los sectores altos del estadio, cercano a la Avenida Figueroa Alcorta, una butaca comenzó a prenderse fuego mientras continuaba la celebración en las tribunas.
La situación generó incertidumbre durante algunos minutos, ya que el foco ígneo creció en medio de una gran concentración de público. Afortunadamente, el incidente fue controlado con rapidez y no pasó a mayores, aunque dejó en evidencia los riesgos que pueden surgir en este tipo de espectáculos masivos.
Más allá del susto, el recibimiento logró su objetivo principal: impactar desde lo visual y reforzar el sentido de pertenencia. La propuesta incluyó guiños históricos, con elementos característicos de distintas décadas, lo que despertó la nostalgia de muchos hinchas.
Incluso, varios compararon la escena con recordadas jornadas internacionales, como la presentación del equipo en la Copa Libertadores 1996 frente al América de Cali, uno de los momentos más emblemáticos en la historia del club.
La consigna previa había sido clara: esperar la salida del equipo para desplegar todo el color. Y así ocurrió. La sincronización y la magnitud del recibimiento marcaron una de las postales más fuertes del año en el fútbol argentino, aunque con un episodio que recordó que, en medio de la pasión, siempre es clave mantener las condiciones de seguridad.
Dejá tu comentario