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27 de octubre 2026 - 10:24

Riquelme cargó contra Mauricio Macri y Sebastián Verón y se defendió de las acusaciones de River: "Es más fácil culpar al árbitro"

El presidente de Boca cuestionó al expresidente, lanzó un mensaje indirecto al titular de Estudiantes de La Plata y defendió a los árbitros ante las sospechas que surgieron desde River. Además, respaldó a Rodolfo Arruabarrena, elogió a Leandro Paredes y palpitó el Superclásico en La Bombonera.

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El presidente de Boca habló de todo y cargó contra Mauricio Macri, Juan Sebastián Verón y defendió a los arbitros a días del Superclásico.

La Número 12

Juan Román Riquelme rompió el silencio en la previa del Superclásico entre Boca y River y fijó posición sobre varios de los temas que atraviesan al fútbol argentino. El presidente xeneize apuntó contra Mauricio Macri, cuestionó las críticas públicas al arbitraje y dejó un mensaje dirigido indirectamente a Juan Sebastián Verón, titular de Estudiantes de La Plata.

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El máximo dirigente de Boca también defendió su gestión, respaldó al entrenador Rodolfo Arruabarrena y destacó el presente del plantel, que se mantiene en carrera por cuatro objetivos deportivos. El Superclásico del domingo en La Bombonera aparece como una prueba clave para un equipo que busca sostener su buen momento.

Uno de las frases más fuertes estuvo dirigida a Macri, expresidente de Boca y de la Nación. Sin mencionarlo por su nombre, Riquelme cuestionó su postura frente a la actualidad del club.

“El señor que perdió las elecciones dejó en claro que quiere que a Boca le vaya mal mientras él no esté en el club”, afirmó. Y agregó: “Nosotros estamos contentos y seguiremos trabajando día a día para que los muchachos puedan conseguir títulos y festejar”.

Las declaraciones profundizaron el enfrentamiento político entre ambos dirigentes, que mantienen diferencias desde la disputa electoral que consagró a Riquelme como presidente. El actual titular xeneize aprovechó la entrevista para defender el rumbo de su gestión y responder a los cuestionamientos que recibe.

“Tenemos un plantel muy bueno. Lo tomamos con calma porque nos entregaron un club con deudas”, sostuvo. También apuntó contra quienes cuestionan su capacidad para conducir la institución: “Tengo que aguantar que digan que Riquelme no está preparado, hasta exjugadores de fútbol”.

En ese contexto, defendió la política de incorporaciones y rechazó la idea de sumar futbolistas sin una planificación definida. “No hay problemas en gastar plata, pero no traer 100 jugadores para dejar contentos a todo el mundo”, remarcó.

El mensaje a River, la defensa de los árbitros y el cruce indirecto con Verón

Otro de los ejes centrales fue el arbitraje, un asunto que volvió a instalarse en la agenda del fútbol argentino a pocos días del Superclásico. Desde River, su presidente, Stefano Di Carlo, había cuestionado públicamente actuaciones arbitrales y utilizado la palabra “vergüenza” para describir su malestar por decisiones que, según su interpretación, perjudicaron al equipo.

Riquelme eligió un camino diferente y defendió a los jueces, aunque reconoció que sus actuaciones están bajo una fuerte lupa.

“Los árbitros en nuestro país son muy cuestionados. Es difícil ser árbitro en este país. Cuando a un equipo le toca perder o las cosas no van bien, culpan al árbitro. Siempre es más fácil culpar a un árbitro”, señaló.

El presidente de Boca sostuvo que los futbolistas y los dirigentes deben evitar las críticas públicas que aumentan la presión sobre los encargados de impartir justicia. “Al árbitro lo tenés que ayudar. No me parece bien salir en la televisión a hablar mal de un árbitro. A mí no me sale. Ellos tratan de hacer las cosas lo mejor posible y se pueden equivocar, como lo puede hacer un jugador de fútbol”, explicó.

Riquelme también comparó el tratamiento de las decisiones arbitrales en Europa con lo que sucede en la Argentina. Según planteó, en el fútbol local las interrupciones y las discusiones pueden extenderse durante varios minutos, lo que dificulta analizar las jugadas con los mismos parámetros.

De todos modos, aclaró que los errores graves deben tener consecuencias. “Es real que si un árbitro comete un error muy grande debería ser sancionado”, afirmó. Sin embargo, insistió en que las polémicas no explican por sí solas los resultados: “Yo siempre pienso que en el fútbol gana el que mejor juega”.

Para respaldar su postura, recordó la semifinal de la Copa de la Liga de 2024 que Boca disputó frente a Estudiantes. El equipo platense se impuso por penales después de igualar 1-1 en los 90 minutos, en un encuentro atravesado por reclamos xeneizes por posibles infracciones dentro del área.

“A nosotros nos tocó jugar con Estudiantes una semifinal. Para muchos, el árbitro se equivocó y nosotros no dijimos nada”, recordó Riquelme.

El dirigente agregó que Estudiantes mantiene diferencias con la AFA y utilizó ese antecedente para cuestionar lo que considera una tendencia a poner el foco en los árbitros cuando los resultados no acompañan. La referencia también funcionó como un mensaje indirecto a Verón, presidente del Pincha, en medio de las tensiones que rodean la conducción del fútbol argentino.

A pocos días del clásico y mientras todavía se aguardaba la confirmación del árbitro designado, Riquelme buscó diferenciarse de los cuestionamientos que llegan desde Núñez. Su postura fue clara: los errores deben evaluarse, pero las quejas no pueden convertirse en la principal explicación de una derrota.

A días del Superclásico, el presidente de Boca, Juan Román Riquelme cargó contra Mauricio Macri, Juan Sebastián Verón y defnedió a los árbitros de las acusaciones provenientes de River.

El respaldo a Arruabarrena y la ilusión por los títulos

Más allá de las disputas dirigenciales, Riquelme también se refirió al presente deportivo de Boca y a las expectativas que genera el equipo. Aunque reconoció que todavía no consiguió ningún título, destacó la importancia de mantenerse competitivo en los distintos torneos.

“Siempre el fútbol es competir, competir y volver a competir. Lo importante es llegar con chances a todos los torneos. El equipo lo está haciendo bien y el DT ha encontrado un equipo en el que todos están a disposición”, analizó.

El presidente se mostró conforme con el trabajo de Arruabarrena en su segunda etapa al frente del equipo. Lo describió como un entrenador que tiene las ideas claras y siente los colores del club, y expresó su deseo de que el plantel pueda transformar el buen momento en resultados concretos.

“Hay mucha ilusión y eso es muy bonito. Ojalá que los muchachos puedan conseguir un título porque se lo merecen. Esperemos que ellos puedan disfrutar y que el hincha también”, sostuvo.

En su repaso del plantel, también defendió el regreso de Sebastián Villa, quien recibió cuestionamientos durante su trayectoria en Boca. Riquelme consideró que el futbolista fue muy criticado, pero insistió en que puede aportar al equipo.

Además, explicó que la planificación de incorporaciones se realiza junto con el entrenador y contempla contar con alternativas para cada posición. Según detalló, la seguidilla de partidos y las lesiones complicaron la disponibilidad del plantel en diferentes momentos de la temporada.

“Hay poco descanso y se te van lesionando porque hay mucha presión. Tuvimos nuestras rachas: se nos lesionaron todos los centrales, después los delanteros, y escuchás que tenés que traer uno más cuando tenés cuatro delanteros lesionados”, explicó.

Paredes, el Superclásico y la presión de los hinchas

Uno de los futbolistas que recibió los mayores elogios fue Leandro Paredes. Riquelme destacó la identificación del capitán con Boca, su liderazgo dentro del campo y su capacidad para afrontar partidos de alta exigencia.

“Es un fuera de serie. Ama a su club, ha ganado todo lo que jugó y ama jugar con la camiseta de Boca. Nos da felicidad”, afirmó.

El presidente recordó que conoce a Paredes desde chico y valoró su manera de vivir los clásicos. “Tiene la voz de mando. Esperamos que sea por mucho tiempo y que la gente lo disfrute”, agregó.

En la antesala del encuentro contra River, Riquelme también dejó su análisis de los últimos enfrentamientos entre ambos equipos. “Boca fue muy superior los últimos dos clásicos. El primero mereció más goles y en cancha de River tuvimos varias claras”, sostuvo. Luego expresó su expectativa de que el equipo que elija Arruabarrena pueda responder en La Bombonera.

El dirigente también se refirió a la presión que reciben los jugadores, especialmente cuando los resultados no acompañan y aparecen los cánticos de protesta desde las tribunas.

“Si no se ganan dos o tres partidos, se pone de moda la canción ‘movete’ y eso genera más nerviosismo y tensión”, señaló. A su entender, ese clima puede dificultar la reacción del equipo cuando está en desventaja.

“Quizás antes lo viviríamos con más nervios, porque hoy en las redes sociales opinan y termina el partido, te felicitan o te dicen que sos un desastre y te insultan”, reflexionó.

Por último, Riquelme estableció una comparación entre Adrián “Maravilla” Martínez, delantero de Racing, y Martín Palermo, máximo goleador histórico de Boca. Aunque aclaró que no habrá otro Palermo, consideró que ambos comparten algunas características en su manera de jugar.

“Son jugadores que te dan todo lo que tienen”, resumió. Y explicó que Palermo ofrecía su mejor versión cerca del arco rival, una condición que, según su mirada, también define la peligrosidad de Martínez.

Con sus declaraciones, Riquelme combinó la defensa de su gestión con una toma de posición frente a las tensiones dirigenciales y arbitrales que rodean al fútbol argentino. El mensaje llega en un momento de máxima expectativa para Boca: el Superclásico ante River será una nueva oportunidad para respaldar en la cancha la ilusión de pelear por títulos y, al mismo tiempo, sostener el proyecto deportivo que conduce Arruabarrena.

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