ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

4 de abril 2002 - 00:00

River forzó casi todo: hasta su sufrimiento

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Seguramente nadie -así sea simpatizante de uno u otro equipo-podía pensar que River iba a salir airoso, como finalmente sucedió, pero tampoco que le iba a costar tanto y que terminara con tamaña desesperación un partido que debió finalizar con una diferencia cómoda, más allá de la mano en el penal que le dio el árbitro Martín (que no vio, compró o se apresuró) y tampoco a pesar de que Brusco desperdició un remate desde los doce pasos, con una «masita», que podían haber hecho cambiar tácticamente el juego.

Sacando esas circunstancias -valederas por cierto-, el manejo individual de la pelota, la movilidad en la zona media, la rotación que imponía como elemento de salida, era patrimonio de River. Todo demasiado fácil, porque Belgrano no mostraba otra ambición que no sea a través de algún potente despeje, con alguna pelota dividida.

Si River no cristalizó esa diferencia en lo futbolístico que imponía de tres cuartos de cancha hacia adelante, habrá que apuntarla a varios factores: uno, que Husaín nunca encontró un diálogo eficaz con D'Alessandro (perdiendo en sus intentos individuales), porque Cambiasso no encontraba ni un lugar cómodo en defensa y tampoco acompañaba en ataque y porque en el enganche quedaban Franco y Zapata, que alter-naban más errores que aciertos.

De todas maneras, si en las mil pelotas que cruzaron el área, el juvenil Cavenaghi hubiese llegado una milésima de segundo antes, y Maxi López, acertado alguno de sus remates de media distancia, a estas horas se estaría hablando de una diferencia abultada.


Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias