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24 de marzo 2002 - 00:00

River ganó con lo justo y mantiene su ventaja

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Después de un gran actuación en Colombia, el pasado jueves, el equipo de Ramón Díaz entregó una imagen desconcertante, jugó un pobrísimo primer tiempo, mejoró considerablemente en el segundo y ganó gracias a una genialidad de Andrés D'Alessandro.

El juvenil campeón mundial sub 20 el pasado año, a los 13 minutos del segundo tiempo, sacó de su infinito repertorio de sutilezas un zurdazo precioso de tiro libre que burló el esfuerzo de Sessa.

Con ese gol, River enderezó el rumbo de un partido que hasta ese momento le había sido desfavorable y terminó apoderándose de tres puntos que le permiten conservar la distancia sobre sus perseguidores.

El conjunto de Núñez, que el próximo miércoles recibirá a Independiente, lidera el Clausura con 20 unidades, Gimnasia y Esgrima La Plata lo escolta con 17 y un escalón más abajo, con 16, aparece Racing Club, el último campeón.

Vélez realizó un gran primer tiempo y mereció haberlo ganado pero su único error, la falta de precisión en el área, se lo impidió.

El equipo local hizo todo bien hasta las cercanías de Comizzo y allí, Nanni, en tres ocasiones, y Federico Domínguez, dos veces, desperdiciaron el producto de un buen juego colectivo.

El planteo de Vélez maniató las virtudes futbolísticas de River, con una correcta marca sobre las figuras rivales, y le brindó fluidez de juego a partir de la asociación de Falcón, Domínguez, Centurión y Gracián, en la mitad de la cancha.

Los dos enganches del equipo de Liniers fueron los puntos salientes, ganaron las espaldas de los volantes de River y nutrieron al único punta, generando desinteligencias en la inconsistente última linea visitante.

Vélez, que debió retirarse al descanso en ventaja, no supo aprovechar su momento y lo pagó caro porque el partido tuvo otras características durante el complemento.

River salió a jugarlo más lejos de su arco, recompuso su línea de volantes y dispuso una defensa compuesta por cuatro hombres (se sumó Lequi) para tener mayor solidez.
Entonces, el equilibrio en el desarrollo pudo apreciarse en los primeros minutos, incluso porque Vélez ya no era el mismo debido al inexplicable cambio de Jonás Gutiérrez por Gracián, determinado por Bauza.

En estas nuevas condiciones, el líder mostró algo que no tuvo su rival: oportunismo. A los 13 minutos, D'Alessandro, determinante a partir de ese momento, abrió el marcador con una genialidad y cambió definitivamente la tendencia del partido.

El local, ya sin volúmen de juego, quiso responder pero no pudo, como en toda la tarde. River empezó a manejar el partido con tranquilidad, propuso el juego lejos de su arco, no soportó sustos y así se llevó tres puntos que lo afianzan arriba.

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