En un año electoral, River vive disputas dirigenciales, violencia y versiones de renuncias. También trascendidos como el que indica que, cuando el dirigente Ricardo Grosso se acercó al despacho de Alfredo Dávicce para solicitarle su renuncia, así como también la del presidente David Pintado y la de Gallego, el vicepresidente -según dicen-frenó su reclamo al mostrarle un video del momento en que el propio Grosso les permitía a cuarenta o cincuenta barras bravas ingresar por una puerta al estacionamiento privado de los jugadores del estadio Monumental para «apretarlos», luego de la derrota ante Boca.
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Las filmaciones y la presencia de los dirigentes cuestionados -el otro sería Daniel Bravo, hijo del diputado socialista Alfredo Bravo-no fueron confirmadas por Pintado y Dávicce, quienes se negaron a dar los nombres de los responsables.
«Todo está registrado a través del sistema de video y también de varios testigos del hecho. Fueron dos dirigentes y es un tema de inusitada gravedad que se tratará en el seno de la comisión directiva. Yo sé quién fue, pero no lo voy a decir. Que lo identifique la Policía», dijo Dávicce.
El hecho, como quedó dicho, será tratado en comisión directiva, pero sería bueno que no muera ahí porque, de ser cierto, se estaría tapando a directivos que son generadores de violencia y sus mismos pares que los podrían llegar a proteger actuarían como encubridores ante la Justicia.
Otra actitud distinta a la de Dávicce adoptó el presidente del Movimiento de Socios Riverplatense, Juan Olmos, quien fue más lejos al denunciar que «Grosso es el autor intelectual de la 'apretada'» que sufrió el plantel en el estadio Monumental al regresar de La Boca.
«Este directivo fue también el ideólogo y el ejecutor de las agresiones que sufriera en su oportunidad Enzo Francescoli, así como también los daños a mi camioneta particular», recordó.
Otro foco de atención en River es la figura de Gallego, de quien se dice que renunciaría si los resultados no lo favorecen en los próximos tres encuentros.
El técnico dijo sentirse responsable absoluto de la derrota contra Boca, pero afirmó que se siente muy fuerte para seguir en el cargo, a pesar de que varios directivos quieren echarlo. No obstante, Gallego tiene motivos para estar seguro pues, ayer, Dávicce lo ratificó en su cargo. «Gallego tiene contrato y River se lo va a respetar hasta el final. Tomar una decisión apresurada sería agrandar un triunfo de Boca», aclaró el directivo.
Por otra parte, Dávicce le envió un mensaje de carácter político a Norberto Alonso, quien criticó duramente al equipo, a Gallego y a la conducción del club en cuanto micrófono o cámara tuviera enfrente. «Si quiere participar activamente que se presente a elecciones, que haga la carrera política como corresponde», finalizó Dávicce.
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