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1 de marzo 2002 - 00:00

River perdió mucho más que un partido

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América lo sorprendió a River con mucha presión en la marca en la mitad de la cancha y la habilidad del colombiano Frankie Oviedo y del argentino Hugo Castillo, para manejar la pelota y buscar por arriba a Iván Zamorano. Imprecisos Ledesma y Claudio Husaín, «desaparecido» Cambiasso; sólo Coudet, con un gran despliegue por la derecha, era salida para River, donde D'Alessandro trataba de conectar las líneas, pero quedaba lejos de Ortega y de Cavenaghi, que recibían sólo largos pelotazos a dividir con defensores mucho más altos que ellos. Por eso, no extrañó que fuera el América quien se pusiera en ventaja, en un contraataque muy bien gestado por Castillo y culminado por Oviedo con un tiro cruzado que dejó sin chances a Comizzo. Con el resultado en contra, River salió desesperado, pero sólo generó algunos centros para que se luciera Pineda; además, la lesión de Ortega lo dejó sin uno de los pocos que podían desequilibrar.

En el segundo tiempo, D'Alessandro se «puso el equipo al hombro» y, con la ayuda de Coudet, salió a buscar el empate, pero se lesionó Coudet en la rodilla y entonces Ramón Díaz puso un tercer delantero para «ir a la carga». En el América entró el «Pájaro» Hernández para el contraataque y mandó 9 jugadores atrás para defenderse «de cualquier manera». La expulsión de Lara lo hizo bajar también a Hernández, y River, con mucho más amor propio que fútbol, fue a buscar un empate, que no encontró por su propia desesperación.




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