16 de abril 2001 - 00:00

San Lorenzo logró pasar de la angustia a la euforia

San Lorenzo sigue soñando con el título
San Lorenzo sigue soñando con el título
Todo partido tiene de antemano ingredientes determinantes. En este caso habrá que hablar de «necesidades» y cargas emocionales (como las que soportó River una semana antes con Argentinos). Elementos que inciden luego en la actitud que asume el equipo y sirve para templar o crispar los nervios, según el caso. Si el hincha pone esos elementos en una coctelera encontrará las respuestas a lo que sucedió en este triunfo angustioso de San Lorenzo y la desazón final de Independiente. El técnico Pellegrini debía afrontar esta realidad del triunfo de River en Santa Fe, no descuidar la punta y jugar un partido mañana en Chile con Atlético Concepción para tener posibilidad de clasificación y seguir con vida en la Copa Libertadores. Independiente está fuera de todo este diálogo y, claro está, no tiene la misma carga emocional. En otras palabras, puede jugar despejado, buscando escalar para ir trabajando para un nuevo torneo.

Esta circunstancia no es culpa ni de uno ni del otro. Lo expone claramente la progresión de los goles y las contingencias cambiantes que mostró el juego. Los jugadores de San Lorenzo entendieron que debían pelear con todo para alcanzar un triunfo. En la primera llegada se lo perdió dos veces consecutivas Romeo, en la misma jugada sacó Passet y la pelota dio en el palo. En la primera llegada franca de Independiente, Martínez le cruzó una pelota a Forlán y el remate fue lejos de Campagnolo a la red.

Esta historia -seguramente-tuvo que ver con la actitud que había comenzado a vislumbrar San Lorenzo. Un 1-0 que podía haber sido favorable se le transformaba en contra. Serrizuela, Coloccini y Paredes quedaban en el fondo. Tuzzio y Zurita en la doble función de defensa y ataque, Michelini (de gran tarea) cortando todo lo que venía desde izquierda al centro. A San Lorenzo se le hacía fácil hacerse de la pelota, al mismo tiempo que a Independiente (demasiado retrasado) le costaba hasta pasar la mitad de la cancha.

San Lorenzo se hacía de la pelota con cierta facilidad, pero también es cierto que se equivocaba -generalmente-cuando recargaba el juego por la derecha. A veces, cuando Romagnoli (que alternó mas aciertos que errores) y Quinteros (de un gran primer tiempo) buscaban escalonar para encontrarse y triangular con el movedizo y eficaz Romeo. A pesar de algunos desacoples, San Lorenzo no sólo llegó al empate (por Romagnoli) sino que se puso en ventaja (vía Zurita). El juego cambió a partir de la necesidad de Independiente de agrupar gente más adelantada. Martínez y Pernía ganaron metros en sus laterales. Vitali se acercó al área adversaria, Cambiasso se convirtió en centro de distribución y, a pesar de que Forlán no encontraba un lugar apto para el remate y Marioni se debatía en sus propios enredos, comenzó a agigantarse la figura de Prieto, por izquierda. Ese sector fue una pesadilla para San Lorenzo y un tembladeral defensivo.

Independiente estaba (en juego) por encima del empate que había logrado Prieto. Manejó la pelota y los espacios, aunque no castigó en el área en la misma medida que lo hacía en el manejo de la pelota. Tuvo varias situaciones para desnivelar, pero San Lorenzo quedó -a su vez-con más espacio y con algunas posibilidades también para desnivelar en el contraataque. Hasta que casi con la pitada final llegó el gol salvador de Romeo. Polémico, porque Estévez volvía de una posición adelantada, pero se adelantó Michelini y quedó ante Passet. Perdió el arquero, cometió un foul penal ante otra entrada (ahora normal) de Romeo y la pelota entró mansamente... Euforia de la gente de San Lorenzo, volvían a quedar a dos puntos de River y el gesto de contrariedad de los jugadores de Independiente. Así es el fútbol.

San Lorenzo:
Campagnuolo; Serrizuela, Tuzzio, Coloccini y Paredes; Zurita, Michelini, Erviti y Romagnoli; Romeo y Quinteros. DT: Pellegrini.

Independiente:
Passet; Martínez, Páez, Zelaye y Pernía; Vitali, Bustos, Prieto y Cambiasso; Forlán y Marioni. DT: Piazza.

Goles:
PT 13m Forlán (I); 25m Romagnoli (SL); 41m Zurita (SL) y 45m Prieto (I); ST 44m Romeo (SL).

Cambios: ST Ameli por Zurita (SL); 12m Santana por Erviti (SL); 20m Estévez por Quinteros (SL).

Estadio: Nuevo Gasómetro.

Arbitro: Elizondo.

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