El try argentino convertido
por Manuel Contepomi a
los 4 minutos del segundo
tiempo abría las puertas
para seguir soñando (arriba). Albacete, Manuel Contepomi,
Tiessi, Rimas Alvarez,
Roncero y Juan Ignacio
Fernández Lobbe son la
imagen de la desilusión (abajo).
Sudáfrica terminó con el sueño de Los Pumas al ganar por 37 a 13 y clasificarse para enfrentar a Inglaterra en la final del Mundial, el sábado próximo en el Stade de France.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La semifinal, también jugada en ese estadio de París, mostró que los Springboks no perdonaron los errores en el juego de parte de Los Pumas, que en vano tuvieron dominio territorial y posesión equivalente todo el partido.
Por ese motivo Sudáfrica se fue al descanso con un parcial cómodo de 24-6 y logró una diferencia final de 24 puntos.
El primer try sudafricano, marcado por Petrus Du Preez a los 6 minutos, interceptando un mal pase de Felipe Contepomi y cuando el ganador casi no había pasado la mitad de la cancha, fue un sello de lo que iba a ser el partido, porque de una jugada favorable a los argentinos para marcar un try o un drop se pasó a una corrida solitaria del medio scrum sudafricano, que con la conversión dejó el marcador 7-0.
Los Pumas, que habían llegado hasta aquí sorprendiendo en el debut a Francia, ganándoles cómodos a Georgia y Namibia, y después venciendo con autoridad a Irlanda y Escocia, arriesgaron en este partido como no lo habían hecho antes y les salió mal. Porque sus principales figuras tuvieron una mala noche, porque se perdieron demasiadas pelotas en el line y porque se cometieron 19 errores, una cifra inusual en este nivel de partidos.
De los cuatro tries de Sudáfrica, tres fueron gruesos errores argentinos y no mérito propio. Se podría decir que cada falla de Los Pumas los Springboks la transformaron en puntos. Esa es la única manera de explicar una diferencia tan grande, sobre todo en el primer tiempo, cuando los hombres de verde marcaron tres tries atacando muy poco.
En el segundo tiempo, cuando el try de Manuel Contepomi acortó el resultado a 24-13, a los 4 minutos, y pareció que se podía revertir el resultado, otra vez llegaron las equivocaciones y la esperanza se desvaneció.
A Los Pumas no les faltó actitud ni rigor físico. Les faltó inteligencia para tomar las decisiones correctas, sobre todo a los encargados de generar juego: Felipe Contepomi y la pareja de medios (Juan Hernández y Agustín Pichot). Por supuesto que no sólo esto explica la derrota, pero acerca a la realidad.
Ganaron los Springboks, y fácil, porque tuvieron «oficio» para jugar este partido. Perdieron Los Pumas, y fácil, porque casi se cometieron más errores en este partido que en todo el Mundial.
El historial, que favorece claramente a los sudafricanos por 12 victorias contra ninguna de Argentina, da cuenta de los niveles rugbísticos de ambos, aunque en este Mundial lo hecho por Los Pumas acortó la brecha.
Ahora a los argentinos los espera Francia el próximo viernes, en el mismo estadio de ayer y en partido por el tercer puesto. Cualquiera sea el resultado, la participación de los argentinos en el Mundial no dejará de ser memorable. Porque quedó claro que están en el mismo nivel que las potencias del hemisferio norte (Francia, Irlanda, Inglaterra), aunque todavía falta un paso para igualar a los del hemisferio sur (Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda). Pero el camino está abierto y una mayor competencia en ese nivel pueda ser la solución.