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27 de febrero 2002 - 00:00

Talleres logró su primer triunfo en la Copa

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El equipo de Mario Ballarino mostró apenas una virtud: saber golpear en el mejor momento de su rival con los tantos de Federico Astudillo, a los 43 minutos del primer tiempo, y Diego Garay, a los 23' del complemento.

Más allá de ello, todo fue oscuro para el conjunto cordobés, que durante la mayor parte del encuentro fue superado por los colombianos, quienes habían igualado transitoriamente mediante el uruguayo Alex Rodríguez, ex Chacarita Juniors y Deportivo Armenio.

En el primer segmento, ambos sufrieron una expulsión por una desacertada decisión del paraguayo Carlos Torres: Talleres perdió al delantero Pedro Ojeda y Tuluá, al volante Mayer Candelo, jugador prestado por Vélez Sarsfield.

Desde el riguroso prisma resultadista nada puede objetársele al equipo cordobés porque el primer propósito, el de ganar, lo consiguió.

Claro que si el análisis es más exhaustivo y se intenta examinar los medios empleados para llegar al triunfo, el balance arroja un claro saldo deficitario.

Exceptuando el primer cuarto de hora de juego, cuando insinuó arrollar a su adversario, Talleres cumplió una actuación pobre y en varios pasajes del partido fue claramente superado por Tuluá.

La sociedad compuesta por Garay y La Paglia se perdió en la intrascendencia del toque lateralizado y los colombianos, mucho más inteligentes para administrar la pelota, se erigieron en dominadores.

Las expulsiones significaron una pérdida importante para ambos porque tanto Candelo como Ojeda habían sido hasta ese instante los mejores de sus equipos, pero Talleres supo asimilarla mejor porque, tras ello, aprovechó la primera equivocación de su rival y abrió el marcador por un tanto de Astudillo.

Tuluá, prolijo y paciente, mantuvo el orden, retomó su predominio en el segundo tiempo y llegó al empate con un tanto de Rodríguez, quien desnudó las falencias de una línea defensiva inconsistente.

Quizás por su escasa experiencia internacional, Atlético Tuluá pecó de ingenuo y desperdició varias situaciones para convertir el segundo ante un rival desorientado.

Contrariamente, Talleres entendió que los colombianos le habían perdonado la vida y en la primera chance clara que tuvo desniveló con una buena jugada de Garay, a los 23 minutos.

Después, se dedicó a cuidar la ventaja, reorganizó su defensa con cuatro marcadores en lugar de tres y esperó a que se consumara un triunfo que sólo dejó los tres puntos como aspecto positivo.

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