En el Masters 1000 de Miami, ocurrió un hecho poco común en el tenis. La joven promesa australiana Bernard Tomic le pidió al árbitro sacar del estadio a su padre John, que también es su entrenador, porque lo estaba molestando.
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Durante el segundo set del duelo ante Ferrer, el tenista de 19 años, comenzó a hacerle señas a su papá que se vaya luego que éste no parara de gritarle indicaciones sobre su juego.
Harto de tener que escucharlo, en un cambio de lado y mientras descansaba en su sillón, le pidió al Umpire (árbitro de silla) echar a su papá de la cancha. "Es insoportable, sé que es mi padre pero me está molestando. Quiero que se vaya pero ¿Cómo puedo hacerlo?", preguntó indignado.
A pesar de su pedido, su padre pudo quedarse en la cancha y Tomic terminó cayendo por un doble 6-4 para despedirse rápidamente del torneo estadounidense.
Ya en 2009, John Tomic había aparecido en escena cuando, en desacuerdo con el arbitraje, retiró a su hijo de la cancha durante un torneo en Australia.