El debate sobre qué país estaría en lo más alto del medallero en Pekín ya estaba superado cuando el boxeador chino Zou Shiming ganó el domingo el Oro número 50 del país anfitrión.
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Luego de cuatro años de restarles importancia a las expectativas, la maquinaria china para ganar medallas aplastó la tradicional hegemonía de Estados Unidos y la Unión Soviética/Rusia, en la que uno u otro país había liderado el medallero en cada Juego Olímpico desde la Segunda Guerra Mundial.
Los dirigentes deportivos chinos dijeron que la debilidad del país en atletismo y natación le dificultaría romper el récord de 32 medallas conseguidas en Atenas 2004.
Ahora ganaron 51 preseas doradas y 100 en total. Ser el país anfitrión puede ser un arma de doble filo con la presión de actuar en casa y teniendo que medirse también contra el estímulo de la afición hacia los atletas. La tiradora Du Li no pudo ganar el primer Oro debido a ello, pero se recuperó logrando el Oro en otro evento, y China superó sus expectativas en los deportes por equipos.
Estados Unidos, el país que ganó más Oros en los tres Juegos anteriores, terminó segundo, con 36 medallas doradas, igualando su cuenta en Atenas y encabezando la lista total de preseas con 110, sumando Oro, Plata y Bronce.
«Consideramos que éste es uno de los Juegos Olímpicos más exitosos», dijo a periodistas Jim Scherr, presidente del Comité Olímpico de Estados Unidos.
«El equipo superará el total de medallas conseguido en Atenas, pero ésa no es la historia completa. Ganamos medallas y altos resultados en los deportes y disciplinas en donde no creíamos que podíamos hacerlo hace pocos años», expresó. La Unión Soviética lideró el medallero por dos décadas, desde 1972 hasta 1992, excepto en Los Angeles 1984, en que boicoteó el evento.
Rusia se recuperó en Pekín de una primerasemana pobre y terminó tercera en la tabla con 23 medallas doradas y un total de 72. A pesar de perder una gran cantidad de aspirantes a los títulos por un escándalo de dopaje antes de los Juegos, los rusos tienen confianza en que están en un viaje ascendente luego de que la caída de la Unión Soviética en 1990 debilitó su propio sistema deportivo.
«Sufrimos durante los años (del presidente Boris) Yeltsin», señaló Gennady Shvets, portavoz del Comité Olímpico Ruso.
«Estadios y campos de juego fueron destruidos, y los buenos entrenadores dejaron el sistema. Perdimos esa generación de jóvenes que vendrían al deporte. Estamos sintiendo eso ahora», agregó.
Con el apoyo del ex presidente y actual primer ministro Vladimir Putin se creó un fondo olímpico especial y se recaudaron 40 millones de dólares de la oligarquía para proveer de ingresos a algunos de los 2.000 atletas de alto rendimiento y los entrenadores, dijo Shvets. El problema con tanto optimismo es que el ascenso chino, que ganó 15 Oros en los Juegos de Los Angeles, no da señales de tener tope.
El sistema de deporte del Estado chino, que abarca a 30.000 atletas de primer nivel, produjo el dominio habitual en halterofilia, gimnasia, clavados, tenis de mesa, bádminton, tiro y judo femenino. Pero las medallas doradas también vinieron en nuevos eventos, como Zou en boxeo, mientras que más de la mitad de los títulos olímpicos chinos llegó de atletas que no habían competido en Juegos Olímpicos anteriores.
«Un total de 25 medallas doradas individuales fue conseguido por atletas que hacían su debut olímpico y fueron también la fuerza principal para cuatro preseas doradas en los eventos por equipos», señaló el ministro de Deportes, Liu Peng.
Si la iniciativa para mejorar las posibilidades de China en pista y piscina -que comenzó después de Atenas-da más frutos que una sola medalla dorada ganada en Pekín, China parece en camino de llevar la batuta por un largo tiempo.
Para China y su gobierno, nunca se trató sólo de los Juegos de Pekín, sino de un proyecto de restauración del orgullo nacional tan antiguo como la misma República del Pueblo.
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