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5 de noviembre 2012 - 11:18

Un gestito de idea

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Ni River ni Matías Almeyda encuentran la manera de afirmarse en el torneo Inicial.
Algo, alguito para comentar, para justificar la columna. Pero no, nada, un par de garabatos en la hoja intentando encontrar palabras para definir este bodrio futbolístico, cada vez más parecido a esos partidos de rugby donde la pelota anda por los aires puesta a cargar.

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Al minuto el melli se comió un gol solito frente al arquero. Y a los siete vino la réplica de All Boys que por poco no se concreta.

-Es una caja de zapatos esta cancha. Lo digo con respeto, pero no se puede jugar acá al fútbol. Tirás un pelotazo y te la devuelve la señora de "en frente".
No podés pararla que te muerden los tobillos. Esto es para diez contra diez. No hay espacio ni para tirar los corners.


River iba de pelotazo en pelotazo, todo a una velocidad agotadora que no dejaba lugar para pensar, poner la pelota al pie y jugar al ras del piso (tampoco había muchos intérpretes en cancha para hacerlo).

A los 26 minutos hicimos un jugadón que increíblemente Cambiaos atajó junto al palo.

-¡La adivinó! ¡Fijáte en la "repe" que se tira antes! Era un golazo!!!!!! Merecía ser gol.

Hay que mejorar notablemente en el segundo tiempo porque así no le hacemos un gol ni al arco de triunfo. Mora y Funes Mori andan corriendo y forcejeando contra todo el mundo, nadie se las alcanza redonda. No quiero ser insistente pero el único que puede inventar algo es Lanzini, que está bajo pero al menos de él se puede esperar algo.

-Para destacar el despliegue de Cirigliano, las ganas de Martinez, la seguridad de pezzella, la entrega de Ponzio y la búsqueda permanente de Funes Mori. Pero como para decir algo ¿vio? Porque la verdad es que no estamos jugando a nada.

En el segundo tiempo River ingresó sin cambios por esta rara costumbre de no quemar al que sale dejándolo de entrada en los vestuarios. Porque estaba claro que Rojas, el encargado de generar fútbol no trasciende, y se recuesta demasiado sobre la raya, tanto que a veces no lo alcanzaban ni las cámaras de TV, y te lo tapaban los espectadores que estaban parados en la platea de All Boys.

El millo tuvo sus algo para ilusionarse en los primeros diez minutos pero rápidamente se diluyó el espejismo.

A los 24 entraron Luna por un fastidioso Mora que peleó más de lo que jugó, y el Keco Villalba por Rojas, que a esa altura del partido parecía que ya se había ido.

Para coronar una tarde-noche para el olvido Ponzio se fue expulsado en tiempo de descuento por una infracción discutible que igualmente no merecía la roja.

-¿Y ahora quién podrá ayudarnos? La semana que viene hay que ganarle a Unión porque ya estamos lejos de arriba y no tan lejos de abajo. Y porque este River empieza a aburrir y ya ni siquiera emociona.

Que semana difícil para Almeyda, porque van cayendo los soldados y River no gana las batallas. Los 30 puntos deseables parecen inalcanzables con este juego.

-¡Vamos River! Este es el momento de poner un poco más de lo que se viene poniendo y jugar al menos un partido como lo marca la historia.

Un gestito de idea, que en definitiva fue lo que nos sobraba siempre.

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