En Rusia se vivió un hecho insólito y jocoso. Un camarógrafo, en su afán por filmar en primer plano el canto del himno de los futbolistas, ingresó al estadio corriendo, con cámara en mano.
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Pero el traspaso de la pista de atletismo al pasto le jugó una mala pasada y cayó de bruces contra el suelo, causando la risa de todos los futbolistas que, ordenados en fila y cantando el himno no pudieron evitar la carcajada.
Para colmo, el buen hombre se lesionó y debió ser asistido por sus compañeros. Finalmente, el camarógrafo debió ser reemplazado y otra persona filmó lo que pudo durante los himnos nacionales.
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