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10 de febrero 2012 - 21:04

Una diferencia tranquilizadora para pensar con frialdad

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Nalbandian festeja la victoria Argentina. El dobles ya se juega en la cabeza de Jaite.
Por Héctor Torres.- La ventaja temprana que la Argentina sacó desde el arranque en el marcador ante Alemania, en Bamberg, no debería sorprender a propios ni a extraños. Al fin y al cabo, un 2-0 con la estirpe copera de David Nalbandian y el impulso ganador que arrastra Juan Mónaco tras su consagración en Viña del Mar encuadraba dentro de los márgenes previsibles. No obstante, tal vez resulte llamativa la facilidad con la que se resolvió cada punto. En 4h 35m, casi "sin despeinarse", el equipo albiceleste hizo la diferencia suficiente como para encarar con tranquilidad el resto de la serie, conscientes de que aún no hay nada cerrado.

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De los dos triunfos, el más categórico fue el de Mónaco. La regularidad que exhibió el tandilense durante todo el partido ante Philipp Petzschner se condice con la chapa: 6-3, 6-3 y 6-3. La alta eficacia con su primer servicio (72%) se combinó con un segundo saque igual de peligroso para su adversario. Desde lo tenístico, no tuvo fisuras. Un aspecto que sí llamó la atención fue su rápida adaptación al polvo de ladrillo del Stechert Arena, montado en apenas cuatro días, que se vio reflejado en serias deficiencias para el pique de la pelota.

Todo eso, potenciado a su escaso descanso tras la conquista del certamen chileno el último domingo, que lo privó de más entrenamientos en suelo germano, engrandece su cosecha, equiparable a la victoria sobre el rumano Victor Hanescu por la primera ronda del año pasado, en Parque Roca. Este triunfo ante Petzschner también le sirve también para tonificar la pálida imagen que había dejado ante Rafael Nadal en la derrota en la final perdida en Sevilla.

Por el lado de Nalbandian, una vez más puso en evidencia lo importante que es para la Copa Davis, en la que prolongó su récord a 23 éxitos y sólo cinco derrotas. Remontó un 6-2 en contra ante Florian Mayer que daba la sensación de empiojar la serie. Sin embargo, apoyado en su revés magnífico y en su mentalidad granítica, sacó de la galera un lapidario 6-0 y 6-1 que desconcertó a todos. Recién en el cuarto set se pudo apreciar un partido parejo, por momentos muy extraño, alternándose el dominio. La heterodoxia de la mejor raqueta alemana le impedía descifrar el panorama con claridad al cordobés en el último tramo del match, atravesado por una fuerte dosis de suspenso. Recién consumado el 7-5 en el tie-break, el equipo argentino se dio rienda suelta para el festejo mesurado.

Aunque falta el punto que defina la serie, la amplia ventaja permite pensar con más frialdad el resto de los puntos a Martín Jaite, de inmejorable debut como capitán. Durante la noche analizará las dos variantes para el dobles de este sábado ante Haas-Petzschner: si incluye a Nalbandian para continuar con la gran dupla que formó con Schwank ante España o se inclina por Chela para acompañar al rosarino y evitar desgastar a David, sobre todo barajando la posibilidad de que tenga que disputar un quinto punto. Pese a que, por estas horas, resulta casi impensable.

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