9 de abril 2001 - 00:00

Una fina ironía con destinatario

La situación contractual de Juan Román Riquelme es, desde hace mucho tiempo, un tema candente en Boca. El jugador no se olvida de su enemistad con Mauricio Macri (por un aumento en su contrato) y cada vez que puede se lo recuerda.

Como ayer, luego de convertir su gol, cuando corrió al centro del campo evitando el abrazo de sus compañeros; y se detuvo en un lugar estratégico: nada menos que frente al palco oficial. Sí, donde siempre está sentado Macri. Riquelme se colocó sus manos junto a los oídos, como esperando una respuesta que nunca llegó. Sucede que el presidente estaba del otro lado, junto a sus familiares, en los palcos vip que hizo construir en 1996. Una intrusa cámara de televisión captó el rostro serio de Macri, que observó cómo el niño mimado del club le «dedicaba» la celebración. Terminó el partido y llegó la obligada pregunta a Riquelme. «¿Por qué festejaste el gol de esa forma?»... «Por nada en especial. A mi hija le gusta el Topo Gigio», ironizó; mientras se perdía en el túnel, camino al vestuario.
 

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