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1 de enero 2010 - 23:26

Una multitud vibró en Buenos Aires con la largada del Dakar

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Las camionetas, unas de las grandes atracciones del rally.
El rally Dakar Argentina-Chile 2010 se puso en marcha con una ceremonia inaugural en el Obelisco que movilizó a más de 300.000 personas, quienes despidieron a las 372 máquinas que a partir de mañana iniciarán desde la ciudad bonaerense de Colón la primera de las 14 etapas de la carrera de casi 9.000 kilómetros, hasta el 17 de enero.

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El vuelo rasante sobre la Avenida 9 de Julio de dos aviones Hércules de la Fuerza Aérea Argentina bajo el cielo plomizo de la Ciudad de Buenos Aires preanunciaron segundos antes de las dos y media de la tarde el comienzo del espectáculo, seguido, además, con múltiples coberturas de televisión en el país y en el extranjero.

El primero de los pilotos en salir de La Rural de Palermo y llegar hasta la rampa montada frente al Obelisco fue el argentino Alejandro Patronelli, hermano de Marcos, y su presencia sobre el cuatriciclo desató el primer delirio del público, ansioso por volver a tomar contacto con las máquinas del Dakar o por verlas de cerca por primera vez.

Cuando la lluvia dejó de ser una amenaza, la 9 de Julio se convirtió en un anfiteatro gigante, donde argentinos y extranjeros de las más diversas nacionalidades pugnaban por hacerse un lugar frente a las vallas que separaba el público de los pilotos, para sacarse una foto e improvisar un diálogo con los corredores.

De hecho, los hoteles de 4 y 5 estrellas de la Ciudad de Buenos Aires tuvieron una ocupación del entre 80 y 90 por ciento, según informaron los organizadores locales de la competencia.

Las palabras de aliento, apretones de manos con los protagonistas y pedidos de foto se reeditaron este año a lo largo del recorrido de los pilotos por la Ciudad, incluso sobre la propia autopista 25 de Mayo, invadida peligrosamente por cientos de fanáticos que querían despedir a los corredores en su camino a la Panamericana y, después, a la ruta 8.

"Esto es una fiesta y por suerte esta vez puedo disfrutar al máximo, porque no siento los nervios del año pasado cuando debuté en el Dakar, confesó el piloto argentino Eduardo Alan, quien lleva en su moto una foto de San Martín, a modo de "homenaje por el año del Bicentenario, explicó.

El chileno Carlo Gavardo, quien corre con una Hummer, sentenció entusiasmado: "Esto es la demostración de que Argentina, no sólo Buenos Aires, es la capital de los ?tuercas'. Los que corrimos en Africa sabemos que esta pasión sólo se encuentra acá.

Tras el paso de los 29 cuatriciclos y las 160 motos, la Touareg Race II (Volkswagen) del último ganador del Dakar, el sudafricano Giniel de Villiers, abrió el camino a los 138 autos que largarán esta nueva edición del rally.

Entre los pilotos más requeridos estaban los argentinos con Orlando Terranova (Mitsubishi) a la cabeza, Gabriel Pozzo (Subaru) y el debutante José Luis Di Palma (Toyata Hilux), pero también los extranjeros más consagrados en rally, como Carlos Sainz y el simpático qatarí Al Attiyah, ambos de Volkswagen.

Pero sin dudas, el que despertó el mayor delirio del público fue el estadounidense Robby Gordon, quien al acercarse a la rampa montada frente al Obelisco, se detuvo, retrocedió unos metros para tomar envión y aceleró frenéticamente su Hummer para terminar saltando al mejor estilo de una película de acción norteamericana.

Mientras tanto, ya a las 7 de la tarde, la cabecera de la "Caravana Dakar había recorrido "a través de un túnel de gente", como dijeron los organizadores, los 349 kilómetros hasta la ciudad de Colón, donde un pueblo revolucionado los esperó y los aplaudió hasta bien entrada la noche.

La carrera propiamente dicha largará mañana, con la primera de un total de 14 etapas hacia Córdoba cuyo recorrido los pilotos sólo conocen con unas horas de anticipación, para evitar ningún reconocimiento previo del terreno y sus dificultades, según determina el reglamento establecido por la entidad organizadora, la Amaury Sport Organisation (ASO).

El Dakar 2010 seguirá por las provincias argentinas de Córdoba, La Rioja y Catamarca, luego por Chile (incluyendo el cruce del desierto de Atacama), para regresar vía Santiago por San Juan, Mendoza, La Pampa y, al final, terminar en Buenos Aires.

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