Todos con Enría. El delantero de Vélez aprovechó un regalo defensivo y
convirtió el único gol del partido ante un abúlico River.
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Vélez hizo un planteo inteligente con mucha presión en la mitad de la cancha y la búsqueda permanente de la velocidad de Castromán y Enría. Sin embargo, ganó el partido por un error de Marcelo Gallardo, que intentó sacar jugando una pelota en el borde del área y la perdió con Gracián que habilitó a Enría para convertir.
River se «paró» en la cancha con un planteo ofensivo. Línea de cuatro en el fondo con dos laterales -Cristian Alvarez y Mareque-que se proyectaban permanentemente al ataque. Dos mediocampistas defensivos -Santana y San Martín-y dos ofensivos, casi como doble enlace -Patiño y Gallardo-y dos delanteros -Oberman y Farías-. Salvo en la jugada del gol no cometió errores defensivos y manejó la pelota en la mitad de la cancha con comodidad. Después comenzaban los problemas, ni Patiño, ni Gallardo (reemplazado en el entretiempo por Sambueza por una lesión) fueron los generadores de juego que River necesitaba, y adelante Oberman jugó «escondido» detrás de sus marcadores y Farías volvió a mostrar que está en su peor momento futbolístico perdiendo un par de situaciones muy claras.
Vélez se mostró como un equipo con mucha personalidad. Paró su línea de mediocampistas en tres cuartos de cancha y desde allí sacó profundos contraataques con Castromán y Enría como banderas. Así, sin tener la pelota, creó en la primera etapa la misma cantidad de situaciones de gol que River.
En la segunda etapa retrasó en demasía sus líneas, en parte por la presión de River y en parte porque intentaba que el rival se mandara con todo al ataque para tomarlo mal parado en un contraataque. Terminó encerrado en su campo defendiéndose muy cerca de Sessa con riesgo a que River le empatara en cualquier momento. Es más, River no empató por su propia abulia ofensiva.
River cambió de técnico, pero no de plantel, y así es muy difícil que mejore. Se nota que Reinaldo Merlo trabajó mucho en el sistema defensivo del equipo porque la línea de fondo está más segura y se complementan bien, sobre todo cuando se proyectan los laterales, pero todavía le falta lo más importante de un equipo, que es el cambio de ritmo desde mitad de cancha para poder atacar con sorpresa. Gallardo lesionado fue un conductor con más voluntad que fútbol, y Sambueza, cuando lo reemplazó, no tuvo la personalidad necesaria para hacerse eje del equipo. Si a eso se le suma la discontinuidad de Jairo Patiño y dos delanteros que no se animan ni a patear al arco, la cosa se complica. River tiene que mejorar mucho o terminará navegando en la mitad de la tabla.
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