El exministro de Economía, Domingo Cavallo fue crítico con el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) y el Súper RIGI, e insistió en que la eliminación completa del cepo cambiario es la clave para alentar la inversión. El economista, quien supo ser en algún momento un referente del presidente Javier Milei, reclamó la erradicación de los sesgos anti exportador y anti inversor que tiene la economía argentina.
Domingo Cavallo sostuvo que el RIGI discrimina a millones de empresas e insistió con eliminar el cepo para alentar la inversión
El "padre" de la convertibilidad volvió a publicar una nota, en la que enfatizó sobre la necesidad de erradicar los sesgos anti exportador y anti inversor.
Domingo Cavallo insistió con la necesidad de ponerle fin al cepo a empresas.
Para Cavallo, el RIGI y el Súper RIGI "discriminan y ponen en desventaja a millones de empresas y emprendedores". "Que el Estado pretenda orientar las inversiones con incentivos fiscales y privilegios cambiarios y financieros para algunos sectores y tamaños de empresas, sin que el resto de la economía cuente con un ambiente propicio para invertir y exportar, puede llevar a desequilibrios estructurales como los que impidieron nuestro desarrollo durante los últimos 100 años", apuntó en una nueva nota de difusión publicada este martes.
Al igual que en los escritos anteriores, el exfuncionario insistió con la necesidad de terminar con el cepo, que hoy sigue vigente para el segmento de empresas. "Mi insistencia en eliminar cuanto antes todos los controles de cambio e impedir que puedan ser reintroducidos, es decir, asegurar de una vez y para siempre la libre movilidad de capitales y, al mismo tiempo, acumular muchas reservas, apunta a conseguir rápidamente la baja de la tasa real de interés y eliminar los sesgos anti exportador y anti inversor", profundizó.
Son esos sesgos los que, según su visión, limitan el potencial de crecimiento a largo plazo del país. En cuanto al sesgo anti inversor, señaló que "se manifiesta principalmente en las dificultades de los potenciales inversores para conseguir financiamiento a tasas de interés razonables".
En ese sentido, remarcó que es menester bajar el costo de los préstamos a mediano plazo en el mercado interno y el costo del financiamiento externo, no solo para reducir el sesgo anti inversor sino también el anti exportador, que "se mide por la divergencia entre el tipo de cambio efectivo de exportación y el tipo de cambio efectivo de importación". Con esa definición, el "padre" de la convertibilidad alude a aquellas políticas económicas que encarecen las exportaciones, como las retenciones o "la falta de respeto a la protección de la propiedad intelectual".
Cavallo reclamó más flexibilidad y apuntó contra los defensores del dólar alto
"Las economías emergentes necesitan dotar a sus estructuras productivas de amplia flexibilidad y agilidad en la asignación de sus recursos humanos y de capital para adaptarse rápidamente a las cambiantes circunstancias mundiales. Eso no se logra con incentivos sectoriales y discriminatorios por tamaño de empresas e inversiones, sino por la eliminación completa de los sesgos anti exportador y anti inversor que caracterizan a las economías que han sido cerradas al comercio y han sufrido largos períodos de alta inflación", sentenció.
Por último, y de manera coherente con lo aplicado durante su gestión en el Poder Ejecutivo en los 90', aseguró que el tipo de cambio alto, sin eliminación del cepo, no sirve para incentivar las exportaciones. "El tipo de cambio real alto de los ideólogos del “Plan Fénix” con el que comenzó el período post convertibilidad en 2002, en conjunto con los defaults externo e interno, llevó a que se acentuara el sesgo anti exportador a lo largo de todos los años siguientes y que desapareciera el crédito externo e interno, tanto para el sector público como para el sector privado. Esto explica el bajo crecimiento, a pesar de los términos del intercambio favorables que predominaron durante todo el período", aseveró.

