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Dos bancos lideran plan antidefault en Brasil

• Son el Pactual y el China Costruction Bank.
• Aún está lejos de concretarse: no hicieron propuesta a los acreedores.

Brasilia - El banco brasileño BTG Pactual y el China Construction Bank son las entidades que lideran la iniciativa para adquirir la deuda que la Argentina debe pagar a los fondos NML Elliott y Aurelius, superior a los 1.600 millones de dólares.

Se trata de un importante banco de inversión de este país y de uno de los "cuatro grandes" de China, respectivamente, lo que garantiza las espaldas suficientes para hacer frente a la operación.

La iniciativa había sido confirmada el miércoles en términos generales a Ámbito Financiero por Marco Aurélio Garcia, asesor especial de la Presidencia para Asuntos Internacionales y el hombre que lleva en los hechos la relación diplomática con la Argentina, el Mercosur y el resto de Sudamérica.

"¿El Gobierno de Brasil espera que el conflicto argentino con los fondos buitre pueda resolverse en el primer tramo de 2015?", le preguntó este enviado en el marco de una entrevista en el Palacio del Planalto. "Yo creo que sí. Y hay iniciativas en Brasil, con actores privados, que están en curso para eso. Con nuestro conocimiento, con nuestra observación y con nuestra disposición a ayudar si es necesario", respondió Garcia, uno de los hombres más influyentes del Gobierno brasileño.

Marco Aurélio Garcia se negó a revelar los nombres de los bancos involucrados.

Pero consultas realizadas entre funcionarios brasileños por este enviado permiten confirmar que las gestiones de BTG Pactual, entidad presidida por el multimillonario André Esteves, y el China Construction Bank están en una fase preliminar y que aún no se ha formalizado ninguna propuesta a los acreedores que ganaron el proceso en el juzgado neoyorquino de Thomas Griesa.

El Gobierno de Dilma Rousseff pretende que las negociaciones, referidas en esta etapa al armado de una propuesta financiera concreta, se manejen con la máxima discreción y el argentino está al tanto de ellas y las avala.

La idea es que el BTG Pactual y el China Construction Bank compren la acreencia de los fondos buitre (recordemos que cuando hubo una gestión de inversores nacionales aceptaban realizar una quita al monto total) y que después la intercambien por papeles entregados por el Estado argentino. Aunque el tema es complejo, se busca una fórmula que permita al país pagar con una quita y que la ganancia de los bancos amigos surja de una valorización de dichos activos.

Por supuesto, las garantías argentinas de un repago podrían hacer avanzar esta gestión hacia fin de año o comienzos de 2015, después que venza la cláusula RUFO y el país quede liberado de posibles demandas de los tenedores que ingresaron a los canjes de 2005 y 2010.

El asunto fue tema de contactos mantenidos a fines de agosto en esta capital por el ministro Axel Kicillof, quien pretendió en un primer momento sumar al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Pero el carácter estatal de esa entidad, en el contexto de una polémica campaña electoral en Brasil, hizo inviable su participación, por lo que la iniciativa quedó en manos de los mencionados bancos privados.

Ambos tienen "espalda" suficiente para intentar la tarea. El banco de inversión brasileño tenía a fines de septiembre una capitalización de mercado cercana a los 14.000 millones de dólares y el estatal chino, el segundo prestamista del país, es un gigante de 170.000 millones de dólares.

Para la Argentina, cerrar ese frente tendría una enorme importancia. Permitiría salir del desacato con la Justicia de los Estados Unidos y de ese modo superar un momento particularmente delicado de la relación bilateral. Asimismo, normalizar los pagos bloqueados por la sentencia de Griesa. Además, sería un modelo para cerrar los reclamos de todo el universo "holdout", que podría plantear demandas por unos 20.000 millones de dólares. Por último, sería el paso final para normalizar la relación con los mercados de crédito tras los arreglos en el CIADI, con Repsol y con el Club de París. El plan es que esto despeje el panorama financiero para el final del Gobierno de Cristina de Kirchner y asegure un tránsito tranquilo hacia las elecciones de octubre del año que viene.

"En lo personal, supe en el primer momento de ciertas iniciativas económicas privadas. Lo primero que le dije a una personalidad importante que me buscó, que no es una personalidad del Gobierno, sino todo lo contrario, fue que me parecía excelente, que todo lo que pueda ayudar a la Argentina tendría mi apoyo".

"Pero que tienen que hacerlo en silencio. Porque la clave de una negociación de este tipo es la discreción", le dijo el miércoles Garcia a Ámbito Financiero.

Según Marco Aurélio Garcia, "hay una posibilidad de que esta cuestión se pueda arreglar con el final de la cláusula RUFO". "Eso a nosotros nos parecería una buena solución. La Argentina ingresaría en un período tranquilo desde el punto de vista de los fondos. Los demás problemas los tendrán que resolver los propios argentinos, y habrá para eso el año próximo un debate electoral", siguió.

El funcionario, que lanzó una dura condena al accionar de los fondos buitre y a la actitud de insensibilidad "brutal" del Gobierno de Barack Obama con respecto a la Argentina, explicó que es de interés del Gobierno de Brasil y de importantes empresas que la situación económica nacional se estabilice.



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