25 de enero 2008 - 00:00

A fuego lento y corazón partido

A fuego lento y corazón partido
Por ahora, esa inmensa «bolsa de gatos» en que se habían convertido los mercados se puso de acuerdo en cesar con los arañazos. Pero también se advirtió en el cauteloso desarrollo de ayer que se estuvo dentro de una «paz armada» y, acaso, una estrategia para después volver a atacar a los índices. Segunda vez que el propio George Bush puso su cara, tan ajada de hablar de líos descomunales, y su mensaje tanto fue mencionar «grandes desafíos de corto plazo», como «no hay preocupación». Con lo cual no incorporó nada de utilidad y, tal vez, sólo aumentó la incertidumbre general sobre lo que está ocurriendo. Por de pronto, después de cerrar el descalzado horario de Buenos Aires (una «ventaja de juego» importante, indeseable, en tiempos de máxima tensión), el Dow Jones se arrastraba cerca del suelo, aportando un magro 0,4 por ciento de suba y lejos de la fuerte arremetida anterior. El buen partido lo sacaban, con retardo, los europeos. Los asiáticos proseguían en las grandes dudas y resultados pobres. Mientras en la región salían muy bien parados México, Bovespa -con 5%- y, finalmente, la rueda del Merval, que pasaba a «cobrar» la factura alcista del día anterior. Un cierre de índice en 1.966 unidades, con mejora cercana a 4% entre sus líderes ponderadas (y tan extenso hoy en día...).

  • Subió de tono

  • Lo mejor hay que buscarlo en la relación de variables de estos días. Contrayendo volumen cuando hubo que defender precios atacados, después dilatando cantidades para acompañar las mejoras. Y así se hicieron $ 128 millones en la víspera, efectivo para acciones, con los puntos claves en buenos ascensos. G. Galicia con 2%, Petrobras -fuerte suba del petróleo mediante-con más de 10%, Tenaris arriba de 6%. Y Pampa Holding sumando 3,3% al promedio. Como todo seguirá atado a lo que suceda lejos de aquí, la imagen que predomina es la del Dow y su marcha sumamente cautelosa hasta cerca del final. Lo de hoy queda para otro día expuesto a golpes bruscos. Y la Bolsa, como puede.

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