''A las pymes nos exigen como si fuéramos grandes''
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Silvia Fernández Romay,
dueña de Misra.
S.F.R.: No sé si el término discriminación sea el adecuado. Sí es verdad que trabajé siempre rodeada de varones, desde el comienzo de mi carrera. Y me acostumbré a trabajar con ellos, con mucha fuerza, imponiendo mi visión femenina. De hecho, estuve a cargo de una gerencia. Todo lo que hice me costó mucho. Siempre me moví en un ambiente machista.
P.: ¿Existe un límite que la mujer no pueda traspasar una vez que llega a cierto nivel dentro de la organización?
S.F.R.: No. El límite se lo pone una. No sólo en lo laboral, sino en todos los ámbitos de la vida. Los demás pueden condicionarnos, pero no frenarnos.
P.: ¿Es complicado combinar la vida empresaria con la familiar?
S.F.R.: Es difícil. Pero en el mundo en el que nos movemos hoy, las mujeres nos acostumbramos a llevar a cabo múltiples tareas de manera simultánea. Ser ejecutiva o empresaria requiere mucho esfuerzo, mucha organización. A veces hay que priorizar, porque no se puede hacer todo lo que uno desea por falta de tiempo.
P.: ¿En la Argentina el hecho de ser mujer dificulta llegar a cargos ejecutivos en grandes empresas más que en otros países?
S.F.R.: En todo el mundo hay tendencias machistas. Tal vez, en otros países hay menos límites hacia las mujeres para opinar o hacer determinadas cosas. Nuestro país cambió bastante su pensamiento en relación a la mujer como trabajadora, pero falta lograr un mayor equilibrio.
P.: ¿Cómo se ven los productos argentinos en el mundo?
S.F.R.: Muy bien. Los valoran más que acá. En el caso del té, la Argentina es el noveno país productor del mundo, de un total de cuarenta, y el séptimo exportador mundial. Todos los países a los que vendemos valoran mucho la calidad de los productos argentinos, al revés de nosotros, que creemos que lo que se trae de afuera siempre es mejor. Muchas veces consumimos y elogiamos productos cuyas materias primas son locales, y que sólo se envasan o etiquetan en el exterior.
P.: ¿En otros países ven lo suficientemente confiable a la economía argentina como para entablar negocios?
S.F.R.: No. Sentarse a negociar con un comprador extranjero es como dar un examen. Es difícil despegar la imagen de la empresa de la política macroeconómica en la que estamos insertos. Si el país pierde confianza en el mundo, también la perdemos los empresarios. Nos cuesta negociar por el tema de los precios, afectados por la inflación y la falta de estabilidad.
P.: ¿Cómo ve a la economía argentina?
S.F.R: El mayor problema es la inflación. A las pymes nos afecta mucho el aumento en el precio de las materias primas. Estamos siempre en la disyuntiva de recargar estos aumentos en los precios finales de nuestros productos. Muchas empresas -como la nuestra- deciden absorberlos pero no es posible prolongar esa situación en el tiempo.
P.: ¿Qué significa ser emprendedor en la Argentina?
S.F.R: Implica una búsqueda permanente de estabilidad, lo cual requiere de mucho esfuerzo, mucho trabajo duro, insistencia y perseverancia.
Entrevista de Marcela Pagano




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