La semana terminó algo peor de lo que sugieren 0,48% o 0,28% de baja experimentados por el Dow (que quedó en 9.809,79 puntos) y el NASDAQ, ya que, minutos después del arranque, el primero de estos indicadores ganaba 0,47%, en tanto el segundo trepaba 0,8%, por lo que la caída fue más profunda. Además, tuvimos el hecho de que los valores de cierre apenas estuvieron un par de puntos por encima de los mínimos intradiarios, lo que no suele ser muy auspicioso. De todas formas, esto no alcanzó a revertir un resultado semanal que vio al Promedio Industrial ganar 0,09% (en tanto el NASDAQ trepaba un más significativo 1,89%), que será poco, pero de todas formas sirvió para que la semana quedara marcando un nuevo máximo para lo que va de 2003. Si bien el volumen operado experimentó una retracción, ya que apenas se negociaron 1.400 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.970 millones en el electrónico, esto estuvo en línea con lo que se suele esperar de una jornada bajista "clásica".
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Con este escenario, resulta difícil pensar que, a pesar de las expectativas que decían tener muchos inversores respecto de los datos de la situación laboral y de la indiferencia con que fueron recibidos por el mercado estos valores, estamos frente a un cambio de "sentimiento". Más preocupante es, en todo caso, una "tendencia" que se ha venido gestando durante todo el año y es el incremento de las tasas de interés (vía bonos del Tesoro) que el viernes pasado alcanzaron el máximo de los últimos siete meses. Tal vez no sea ni hoy ni mañana, pero en algún momento habrá que incorporar estos datos a la ecuación del riesgo-beneficio de invertir en acciones. Informate más
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